sábado, 8 de marzo de 2014

El Sillón del Poder en la Universidad

Esto del “sillón del poder” es una expresión ya en desuso. Pero hay que reconocer que el sillón está íntimamente asociado al poder. En la Psicología Analítica se dice que si sueñas con un sillón es que deseas tener acceso a personas importantes. Freud, hoy denostado en la academia, elevó el material onírico, que hasta entonces era cosa de videntes y adivinos, a la categoría de material científico tras larga y rigurosa interpretación.

El sillón del poder es tan erótico que son muchos quienes se entregan en sus brazos, como si en ello les fuera la vida. Los principales políticos del panorama nacional e internacional están volcados y deseosos de tener cada vez un sillón más importante.

En la Universidad ocurre lo mismo: el sillón más grande y elevado, el que suscita más erotismo es el del Rector, y es importante que la persona que lo ocupa sea capaz de llenarlo como ocurrió con Antonio Soler o con  José Loustau, no así con los últimos inquilinos de Convalecencia, a quienes el sillón les viene grande.

Después están los Vicerrectores, Decanos y Directores de Departamento, también celosos ocupantes de un sillón; y no vean lo que cuesta desalojar a algunos de su sede. Hace algún tiempo se llevó a cabo la remoción de un decano, eso sí con “estilo universitario”, que quiere decir sin que se diga, sin que se sepa, sin que se note, y fueron muchas las “lágrimas” que se derramaron como expresión de un amor, de una pasión hacia el sillón.

Todavía no he asistido al abandono de un solo sillón en la universidad, si no es para ocupar otro aún más elevado. Hay adictos al poder que ocupan el sillón prácticamente de forma vitalicia.

Viene esto a cuento por la Sede Vacante” en  la UMU.  Está abierto el proceso para elegir Rector y equipo rectoral, en unos momentos en que la situación de la Universidad es especialmente crítica ¿Quién es el guapo que se atreve a ocupar un sillón tan embarazoso?

Pero cuando parecía casi imposible encontrar un candidato “excelente”, dispuesto a asumir esa dura tarea, resulta que son varios los que gustosamente se ofrecen. Hay cuatro candidatos y un sobrero; y son muchos los interesados en formar parte de los equipos. Ese interés  desinteresado les lleva a prometer lo indecible para conseguir un sillón, de inferior categoría pero sillón a fin de cuentas.

Y a los corre-ve-y-dile que se han movilizado para vender el “producto”, les corresponde, -según  costumbre de la Casa-, una silla o taburete; intercambiable más adelante por un sillón digno. Así es y "así debe ser" para que todo sea funcional.

P. D.
PRIMERA: Cuatro equipos de aspirantes a vicerrector dan idea de hasta qué punto hay gente dispuesta a "inmolarse" por el futuro de la UMU  ¡Y eso que algunos vienen despues de haber probado "las mieles del poder"!, en palabras de un expresidente de Gobierno. Hasta cuatro mandatos como decanos se han echado al cuerpo, y no parecen "quemados". 
SEGUNDA: Me escriben algunos colegas, para que diga que me gusta su candidato. No tengo inconveniente, pero son cuatro, y me gustan todos. Ante cuatro joyas es dificil elegir una. Además, de que les serviría el apoyo de un "don nadie".