domingo, 26 de septiembre de 2010

Libertad amenazada

El día que me jubile, diré adiós a esta institución tan entrañable. No será una jubilación más, (no habrá despedidas, ni invitaciones, ni palabras huecas, ni liturgia alguna), por la sencilla razón de que la jubilación real será el día antes de mi entierro). Seguiré activo, si cabe más que antes: jornadas, cursos, clases en América, y sobre todo escribir sobre lo que no se ve, o sobre que se ve y no se dice.

En este sentido, tuve la osadía durante los últimos años de poner al descubierto irregularidades académicas y contables, como las que tuvieron lugar durante el mandato del anterior rector, (¡hay que ver el silencio obsequioso que de forma irresponsable se ha prestado al tema!), y llegué al convencimiento de que la libertad de expresión y la libertad de cátedra, en la universidad, están amenazadas.

El estilo de decir lo que uno piensa, -en medio de tanto turiferario-, me ha acarreado satisfacciones sin cuento, gracias a la tolerancia y apoyo de los directivos de esta Escuela de Mandarines, que ya alcanzó la excelencia.

Pero la psicología que explico, ha generado discusión en algún momento. No es extraño, si tenemos en cuenta que está hecha de compromiso, apoyo social, autonomía, lucha contra la pobreza. No es apta, por tanto, para individualistas, trepas y tramposos.

Otros, por el contrario, hablan de “felicidad”, desde una psicología light ¿Felicidad? ¡Qué cosa tan superficial!

NOTA Conviene tener en cuenta el Auto 493/2009, que la Audiencia Provincial ha dictado sobre la libertad individual y de cátedra, a instancias nuestras. Darlo a conocer en el Campus es una forma de defender las libertades en el ámbito académico.

sábado, 18 de septiembre de 2010

ESPÍRITU UNIVERSITARIO

Cada vez que tiene lugar un Acto Académico Solemne, se le nombra, se ensalzan sus maravillas y se nos recomienda permanecer bajo su patrocinio. Pero, tal vez por incapacidad, yo no me entero. Me resulta familiar el Espíritu Santo desde que era un crío; pero el espíritu universitario para mí sigue siendo un misterio. No he podido verlo, ni oírlo, ni siquiera sentirlo ¡Ya me gustaría que me poseyera!, pero por lo visto no lo merezco.

Pero hay más: he de confesar con rubor y azoramiento, que dudo de su existencia. No creo en el espíritu universitario; en esta Casa no hay espíritu que valga. Y nunca descendió “a guisa de pájaro columbino” sobre las cabezas de los más sabios y prudentes de esta institución tan secular, hija putativa de la iglesia del medievo. Me he hecho agnóstico en lo que se refiere a este espíritu académico; y en este momento también casi ateo sobre su existencia en la universidad pública española.

Quiero que me entiendan bien. Yo tengo creencias, ¡faltaría más!, y una de las más firmes es el Espíritu ¿Cómo si no, puede uno plantar cara a los chanchullos sin cuento que tienen lugar con estilo universitario: sin que se sepa, sin que se diga, sin que se note? Es el Espíritu quien visita la mente de los suyos, hóstem repéllas lóngius.

Pero todavía son muchos los que piensan que el espíritu universitario existe. Y un rector apostilla para tranquilizarme: “Chanchullos ha habido siempre” ¡Pues lleva razón este rector! El espíritu universitario aquí y ahora es el triunfo de la mediocridad, y por lo tanto no cabe dudar de su existencia.

jueves, 26 de agosto de 2010

EL CONSEJERO BALLESTA

Si escuchas a este personaje hablar, devienes de inmediato en una vida ejemplar.

“Creo en la vida eterna”, dice en la entrevista de Antonio Arco, el Consejero de Obras Públicas. Y es que está predestinado a seguir manejando el presupuesto desde el Más Allá.

No le gusta el poder, pero es su sino. Un hombre que administra tan escrupulosamente los dineros públicos (consúltese la cuenta de resultados de la UMU, durante su mandato), ha de tener siempre un cargo.

“Soy un hombre feliz” dice más adelante, sin ningún pudor, el Consejero de Moda. Pero un Rector no puede ser feliz; y el personaje que nos ocupa, -hoy travestido en político-, jamás podrá alcanzar la “felicidad”. Otro día les explicaré por qué.

En definitiva, una entrevista ñoña y superficial: ¿La felicidad? ¡Qué cosa tan superficial! Y encima, el rector de obras públicas se presenta como peligroso: “Es temible, cuando se sale de madre”, dice.

Todo apunta a una vida ejemplar. ¡Lo que faltaba!

jueves, 12 de agosto de 2010

El PSRM, como problema

Lo que puedo decir del libro sobre el centenario del PSRM es poco, porque no lo he leído. Al parecer se trata de un libro de historia que “pasará a la historia” sin pena ni gloria. Es un error, por tanto, abrir un debate sobre su contenido; y mucho más torpe aún, polemizar sobre si Pedro Saura dio su “bendición” a tan inusitado mamotreto.

Este libro aparece como expresión de la libertad individual de unos militantes de ese partido, que están en su derecho de escribir lo que quieran. Si la firma de Saura es calificada de bendición”, también está en su derecho bendecir. Los que disienten del contenido del libro, y hasta les molesta o les irrita, pueden escribir otro, sin bendición esta vez. Es la mejor forma de dejar constancia de lo que se ve y no se dice. No es de recibo querer acallar opiniones, parcialidades, incluso errores, por el simple hecho de juzgarlas inexactas, incompletas o interesadas. Sobre todo teniendo en cuenta que el llamado “libro de Ovejero, aunque con el logotipo del PSRM, no es un libro “oficial”.

Pero el problema del PSRM no es el libro, sino algo más importante y urgente. Vivimos en una sociedad anestesiada y desinteresada de todo lo ajeno, e incluso de lo propio cuando requiere posturas claras y de compromiso; y urge que una organización política, con vocación de gobierno, presente Propuesta de Futuro capaz de responder a esta situación insostenible. Sobre todo teniendo en cuenta, que el poder regional se ha convertido en un sistema muy parecido a un régimen político donde el poder y la sociedad son una misma cosa. Sólo, que la sociedad es cautiva del poder.

El PSRM era la formación política llamada a realizar el cambio, pero no está a tono, no está en forma. El problema es que ni con Saura, ni sin Saura “tienen mis males remedio”. Se discute ahora quiénes deben ser los candidatos a las próximas elecciones, (Saura, en un gesto lleno de sabiduría, ya se ha quitado de en medio para que surjan “los mejores”). Pero ¿cómo encontrar a “un Tomás Gómez”, o a “otra Trinidad Jiménez”, sin tener que pasar por la Moncloa? En cualquier caso, los nuevos “libertadores” deben saber que el PSRM no es de ellos: El partido socialista no es vuestro, o mejor no es sólo vuestro. Es del pueblo de Murcia. Es el instrumento que tenemos para que vuelva la esperanza. Lo afirmo, ¿no puedo yo afirmar?, aunque nunca fui hombre de partido, y he actuado siempre desde planteamientos libertarios.

El problema del PSRM es que apenas hay partido. Es necesario hacer muchas cosas antes de presentarse en sociedad con garantía de éxito ¿Dónde están los recursos materiales, económicos y humanos? En lugar de precipitar la caída del Secretario General, que no produciría ningún relevo, ¿por qué no se plantea un proyecto con gente con ideas, ajenos al aldeanismo murciano, comprometidos con una nueva economía y una nueva cultura? El problema no son los candidatos, (aunque también).

En cuanto a los recursos humanos, dejaré salir mi “deformación” profesional: Cada uno es lo que hace, y está demasiado claro lo que algunos son capaces de hacer. De esto me hablaba José Ramón Jara ¡Ah, cuánto le echaré de menos! ¿Sabéis por qué? Porque no quería poder, ni cargos, ni honores; y despotricaba, -al menos en privado-, contra mediocres y aprovechados, que son legión. Son demasiados los políticos –de distinto signo- en esta región, que se han acostumbrado a vivir del cargo, y que desde el poder copan organismos, asociaciones, universidades, tradiciones, cultura, deportes…, y lo peor es que están dispuestos a todo, con tal de mantenerse en el cargo.

“¿No ha de haber un espíritu valiente?”, (me recuerda Manolo Esteban). “¿Siempre se ha de sentir lo que se dice? ¿Nunca se ha decir lo que se siente?”. En vez de abrir un debate intrascendente sobre el dichoso libro, busquen un socialista capaz de impulsar el cambio de estilo. Muchos estarían encantados de contribuir a este cambio.



viernes, 9 de julio de 2010

¡Qué buen vasallo!


Napoleón Bonaparte durante sus batallas usaba camisa de color rojo. Pensaba que si era herido, no se notaría su sangre y los soldados seguirían luchando sin temor. Doscientos años más tarde, el Consejero Ballesta utiliza el azul-marino. Se sitúa así más cerca de Catalina La Grande que de Napoleón.

Quizás no sabe ni si es, o si no es; y sin embargo decide cada día sobre vidas y haciendas. Es un experto en gastar dinero, como se puso de manifiesto durante la presidencia de la institución universitaria. La situación en que dejó las arcas a su sucesor fue todo un poema. No es extraño, por tanto, que ahora se resista a aceptar recortes de presupuesto. “El Gobierno de Murcia no es vasallo de nadie” dice hoy en sus declaraciones a la prensa regional. Habla del “vasallaje” que supuestamente impone el gobierno de Zapatero.

Se ha vuelto insumiso súbitamente, y ha surgido el Antonete Gálvez de 2010. Murcia resucita el Cantonalismo. En nuestra región ya no hay que cumplir las leyes. Lo ha dicho el presidente, y su acólito lo propaga a los cuatro vientos.

Me dicen que la palabra más usada por él, es “presidente”: “sí, presidente”, “ mira presidente”, “muy bien presidente”… Su lealtad es tal que nunca se atreverá a disentir ni siquiera en privado.

Y, como queda dicho, en sus “batallas” usa el azul-marino. Es el color que mejor expresa el vasallaje.


miércoles, 2 de junio de 2010

¿“SYMBIOSIS" ?

Es la creación artística más formidable, que excelencia universitaria alguna haya sido capaz de generar. Seguro que la habrás visto ya. Pero si no es así, te invito a que contemples el “monumento”. Debes aproximarte al Campus de Espinardo por la entrada Norte y en la primera rotonda cercana a Medicina, encontrarás esta maravilla.

Se trata de un Volkswagen partido por la mitad, y elevado sobre una estructura de cemento. En los espacios vacios que deja el interior de este coche estrellado, aparecen plantas y flores que le dan un toque fúnebre, muy acertado, ante las supuestas muertes, fruto de un coche hecho ciscos.

Al principio, algunos pensamos que se trataba de exaltar los accidentes de tráfico. Yo dije enseguida: “No es posible; el vicerrector de infraestructura no lo habría consentido por estética, pero también por ética”. No puede ser que en tiempos de crisis se invierta en una “ocurrencia” que distrae a los conductores y mete el miedo en el cuerpo a quienes, al pasar, confunden el “monumento” con un accidente real.

Su nombre es “Symbiosis”, que quiere decir, mezcla, fusión, combinación, asociación… ¡Ya entiendo, ya entiendo! Combinación de vida y muerte, mezcla de ingenio y presupuesto, asociación de miedo y vida universitaria, fusión de excelencia y libertad de expresión, unión de miedo y colisión… Desde que entras al campus ya se te advierte que puedes acabar como el coche: “el futuro es de todos”, se anuncia en la placa.

Mira por donde, el coche reventado y destrozado me lleva a pensar en “gases contaminantes”, que también señala la placa. Porque no son coches los que más se accidentan, sino trabajadores ¿Por qué estos ingeniosos directivos no ponen en el “monumento” una figura humana, víctima de colisiones y gases tóxicos?

No es posible acabar con los “gases contaminantes” y garantizar un “futuro de todos”, como supuestamente pretenden, si no se cambia el sistema. Lo que proponen estos directivos son “ocurrencias”.


viernes, 28 de mayo de 2010

LA MUERTE

Experiencia personal de muerte no tengo, afortunadamente. Y nadie tiene experiencia de la muerte, si no ha muerto. Pero yo que, inevitablemente e inadvertidamente, me he convertido en adulto mayor, sí puedo decir con certeza que he reunido una gran experiencia con motivo de la muerte de otras personas. He tratado de hacer memoria sobre mis contactos con la muerte. Y, efectivamente ya con ocho años de edad asistí de madrugada a la primera experiencia. Después cabe destacar la muerte de dos personas más en el medio familiar, y de otras a quienes he tenido que ayudar en estado terminal. Mi presencia en un accidente de tráfico con resultado de muerte, la muerte reciente de algunos amigos... He encontrado una mujer joven que ha estado a un paso de la muerte: se ha cortado las venas, ¡intentaba poner orden en su vida!

Por mi parte, nunca me preocupó la muerte, incluso prefería morir joven. Por eso cuando surgían situaciones de “peligro” o de “riesgo” no me importaba. En la vida social y profesional no medía el peligro, lo utilizaba como una diversión, jugaba con él, lo tocaba, lo atraía y lo manejaba... ¿Es que es tan malo morir? ¿Es la vida una tragedia como pensaba Unamuno, o una “pasión inútil” según algunos existencialistas?

Hoy hablar de la muerte no está bien visto. Otras épocas crearon diferentes remedios y consuelos: la inmortalidad del alma, la serenidad del sabio, la supervivencia en los hijos y en las obras... La nuestra ha creado la estrategia del silencio. Lo que estoy haciendo aquí es transgredir la norma. No debe hablarse de muerte, ya que resulta imposible sostener con nuestras frágiles y débiles convicciones.

Llevo bastantes meses recogiendo información de los más ancianos sobre la Muerte y el sentido de la Vida, ellos que te hablan de la muerte sin miedo. Sólo temen la invalidez o convertirse en una carga. Les hago dos preguntas:

1ª. ¿Si Usted volviera a nacer, qué haría? En general dicen: “Si naciera de nuevo, disfrutaría más de la vida, no perdería el tiempo en” tonterías”, haría más viajes... “

2ª. ¿Usted que ha vivido ochenta años, noventa y cinco años… ¿por qué merece la pena vivir? Las respuestas son variadas, pero hay una coincidencia en la respuesta de mujeres ancianas de Murcia, y la que me han dado ancianas de otros países. Dicen lo mismo y con las mismas palabras: “Para Amar, Trabajar y Disfrutar.” Me basta con esto. Es más de lo que esperaba. Aprendieron en la vida que hay que ser útil, que disfrutar no sólo es lícito sino obligado, y que amar es la mayor de las experiencias.

Por mi parte, puedo decir que creo en la posteridad. Pero, ¿qué ocurre después?, ¿hay algo más?, preguntan algunos con insistencia ¿A mí me lo preguntas? Yo no espero nada de quienes, en su ignorancia, dicen saberlo. Tiene razón la Biblia, que al polvo hemos de volver. Pero con una particularidad que somos polvo de estrellas.

Por eso, cuando de pronto, a media noche oigas pasar una invisible compañía, no lamentes tu suerte. Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente, saluda con emoción, mas nunca con lamentos y quejas de cobarde, la música exquisita. Es la visión de tantos sabios pacifistas que en el mundo han sido.

¿Qué más quieres que haber vivido y ayudado a vivir?


jueves, 20 de mayo de 2010

¿QUÉ TRAJE ME PONGO?

¿Qué ropa me pongo?, preguntó Catalina la Grande a su doncella horas antes de dar el golpe palaciego que le llevó a acaparar el poder imperial. Quien va a salvar una patria no puede vestirse de cualquier forma.

Así lo entendió la camarilla (Correas, el Bigotes…), cuando otro personaje con mucha cara dijo: ¿Qué traje me pongo?

No llevan razón quienes cuestionan los distinguidos trajes de Camps.


viernes, 30 de abril de 2010

DIFÍCIL ASUNTO

El tradicional modelo de trabajo representa un gran obstáculo para la conciliación del empleo y la vida familiar. Este modelo, todavía vigente en gran medida, propugna que el trabajador ideal es el que demuestra una dedicación total a su empleo desde que entra a trabajar hasta que se jubila; dispuesto a trabajar horarios de larga duración, además de viajar y trasladarse cuando haga falta, y que nunca permite que las necesidades de la familia interfieran con el trabajo.

Esta ética laboral es incompatible con la vida familiar; y es garantía de conflicto y de tensión. Cuando se hace insostenible la situación, son las mujeres quienes acortan su jornada laboral, y se refuerzan los roles de género en la familia. La carga de la familia moderna la lleva principalmente la mujer. Es de ella y no del hombre, de quien se espera que haga los ajustes necesarios para adaptarse a las necesidades de los niños. Es ella la que tiene que hacer una pausa en su carrera.

¿Cómo equilibrar la vida laboral y familiar? Hace sólo tres décadas, lo normal era que la mujer estuviese en casa y que el hombre se encargarse de garantizar los recursos económicos. Hoy en la mayoría de las familias con hijos, trabajan los dos miembros de la pareja; aunque hay quien piensa que las mujeres deben volver al papel de amas de casa. Pero precisamente, la oportunidad de que la mujer tenga una carrera, consiga independencia económica y desarrolle su talento lo mismo que el hombre, ha sido uno de los logros de la vida moderna.

La situación de la mujer se hace más difícil cuando piensa que no está haciendo bien ninguna de las dos cosas. Es entonces cuando entran en juego los abuelos. Imposible conciliar trabajo y familia sin abuelos. Un abuelo no tiene precio cuando estamos ante empresas ciegas a la vida familiar de sus empleados.

Las abuelas como madres sustitutas no son el recurso más deseable, aunque sí la solución imprescindible en una situación social transitoria. No hemos resuelto los problemas derivados de este cambio estructural de la familia donde los dos progenitores trabajan. Por otro lado, el divorcio y la familia monoparental hacen más necesaria si cabe la colaboración de los ancianos

Mientras tanto, las empresas no hacen lo suficiente para conciliar familia y trabajo. Muchas mujeres se ven obligadas a elegir entre tener hijos o trabajar. Y en la mayoría de los casos retrasan la edad de maternidad hasta conseguir un trabajo estable.

Es urgente, en estos momentos, el entendimiento de la organización del trabajo y sus implicaciones en la vida familiar, que tan directamente influyen en la producción de la salud personal.

¿Asistiremos, a partir de estos tiempos revueltos que ahora vivimos, a una explosión de ideas, o nuevas formas de pensamiento?


jueves, 29 de abril de 2010

TIPOS DE JÓVENES

Si pudiera pedir algo, daría orden de que nunca se fotografiaran estas tres cosas: amar, rezar y morir. Las tres constituyen una reserva de lo más íntimo del individuo humano. Pero claro, los creadores de los programas Gran Hermano y Operación Triunfo no piensan así, y han diseñado dos modelos generacionales de jóvenes de cristal, transparentes, desnudos.

Los de Operación Triunfo, son admirables, tienen una capacidad de aguante extraordinaria, son creativos, solidarios, curiosos y sobre todo sentimentales. Se trata de chicos y chicas de clase media, que viven con sus padres pero que están a punto de encontrar su primer trabajo. Una juventud con ganas de superarse, que viste con ropa progre y que no se cansan de inscribirse en cursos de formación.

Por otro lado, los de Gran Hermano, son egoístas, comodones, injustos a sabiendas. Crean un ambiente golferas, aburrido e inaguantable. Caminan buscando no encontrar trabajo, y esperan que llegue el fin de semana para entrar en trance en interminables sesiones de copas, que acaban con frecuencia en el jakuccy. Son chicos ya maduritos, sin gracia alguna para la conversación y la convivencia.

Estas son las dos mitades en que se divide la juventud actual. Unos vestidos con baquero pero elegante, educados, modernos y entregados a la trampa del éxito y del consumo; y los otros ociosos, promiscuos, arruinados a los veintitantos años, abandonados a los chismes y marujeos para poder ocupar un puesto en los espacios del corazón. Estos programas de televisión , ( han proliferado mucho), que se nutren de fechorías de los famosos de Gran Hermano, llevarán a la gente a estados de imbecilidad inimaginables. Si seguimos así, la gente no morirá de una bomba, se morirá de risa y de banalidad.

Lo de Operación Triunfo es un sueño rosa, que alguna vez se alcanza, como la lotería, si se trata de un Bisbal, por ejemplo. Y lo de Gran Hermano es un sueño turbio y perturbado que sólo produce vacío, enredo y frivolidad. Se trata de dos programas de televisión con el objetivo de ganar dinero, no de ayudar socialmente a nadie. La presencia de notables profesionales como la periodista Mercedes Milá o los psicólogos García Huete y Espinosa no cambian en nada el objetivo del programa. Ellos también tienen precio.

Hacen falta otros jóvenes, -también los hay-, preparados para trabajar, dotados de motivación, con sueños realizables, metas alcanzables y disparados hacia el futuro, porque la principal necesidad que ha quedado frustrada es la necesidad de sentido.
Si yo pudiera, daría orden de que nunca se televisen estas tres cosas: amar, rezar y morir.

domingo, 21 de febrero de 2010

CARTA ABIERTA A UN CANDIDATO A RECTOR

He oído con alborozo tus manifestaciones en el Campus de Espinardo ¡Por fin tenemos candidato “progresista”! Haces muy bien de no hablar de “izquierdas”, te restaría votos; aquí todo es Centro. Trasmites esperanza, ilusión, seguridad... Ahora sí que me lo creo, yo estaba escéptico, ¡tantas veces me habían engañado ya!, pero ahora se nota que va en serio.
Indudablemente tú eres el mejor, conoces la universidad al dedillo, ¿cuántos años estás ya en puestos de gobierno? Has participado en el gobierno de la UMU con el Rector Soler el Grande; con Roca, con Monreal… Te lo sabes todo: estrategias, habilidades, compromisos, riesgos, pactos...; conoces todos los modelos y has aprendido todos los trucos. Sólo te falta aplicar técnicas de “marketing”. En este sentido, te recomiendo que cuides el eslogan. Debes trasmitir dos cosas: que bajo tu mandato la universidad no sólo será excelente, sino también decente. E+D, excelente más decente.

Di alto y claro por qué quieres ser rector. En este aspecto, no debes aducir motivos personales, no queda bien, aunque sea la razón última que te lleve a luchar por “el sillón”. Debes expresar, por el contrario, que todo va a cambiar: se resolverán los problemas que tienen los PAS, se acrecentarán los recursos para que los profesores puedan investigar en condiciones, se acabará con el apadrinamiento en el tema de plazas, se va a desterrar la filosofía del éxito basada en la imagen, y se promoverá la Universidad de las ideas, del debate, de la tolerancia, de la libertad de expresión.

Debes mostrar que eres el Candidato con mayúscula, y que como tal te comprometes a que desaparezcan ciertas prácticas propias del antiguo régimen; que vas a mostrar tolerancia cero a las irregularidades que se observan en algunos departamentos o servicios. Esto te dará votos, porque somos muchos los que estamos desconcertados al ver que hay “mandarines” que operan como si de una finca privada se tratara. Tú no sólo eres excelente, sino también decente.
Comprendo que no es fácil ilusionar a la gente para trabajar en un proyecto de cambio, cuando otros ya hablaron este lenguaje y después su mandato resultó ser una completa decepción. Pero si quieres ganar a tus contrincantes tienes que ilusionar, encantar, seducir, prometer, incluso “embaucar”, no hay más remedio. Tienes que mostrar tus cartas: valores, argumentos, razones... Has de aparecer como el depositario de un secreto capaz de transformar la universidad.

Me acaba de llamar una periodista: “Me han dicho que vais a presentar un candidato, porque no hay ninguno de “derechas” ¿Cómo que no?, le he dicho, todo depende del tipo de compromiso que adopte. Esta terminología, (derecha-izquierda), apenas se utiliza en le Universidad; además resulta ya obsoleta incluso entre los políticos, a la hora de definir al personaje. Pero sí cabe decir que entre las gentes de derechas y las de izquierdas, -utilizo la terminología convencional-, hay una diferencia que considero importante: los primeros tienen una memoria familiar, los segundos colectiva.

La universidad de la que vas a ser Rector, tiene sobre todo un problema: los profesionales que “quema”. Es el momento de que tú, como próximo rector, (serás rector, no lo dudes), te comprometas ante una situación que no se puede sostener. Si es así, puedes contar con el apoyo de un amplio grupo de profesores y PAS, (muchos ya estamos coordinados), que desde hace tiempo se encuentran indignados, y decepcionados, pero también dispuestos a combatir por una universidad digna de este nombre.
No sé si contestarás mi carta, pero creo que debes hacerlo. Atentamente.
José Buendía. Profesor de la Universidad de Murcia.
Temporalmente: California EE.UU.


jueves, 18 de febrero de 2010

Universitarios quemados

En estos días, debo decidir cómo llevar a cabo el nuevo curso, (Febrero-Junio 2010), y me encuentro otra vez frente al problema de siempre: ¿qué deben saber los estudiantes para obtener una buena preparación?

Entre mis colegas hay opiniones para todas los gustos; algunos piensan que basta con “imponer” un buen manual y seguirlo en clase, capítulo tras capítulo; de esta forma los alumnos, -si quieren superar la evaluación-, han de memorizar teorías, el nombre de los autores más relevantes y los resultados de algunas investigaciones. Otros prefieren “recomendar” sus propios apuntes y muy especialmente los contenidos que han podido ser tratados en clase; con esto tienen garantizado el aprobado quienes logran "empollar" los apuntes tomados en clase, pero también quienes “pasando cantidad” de la disciplina, de las clases y, lo más legítimo y conveniente a veces, del propio profesor, engrosan la cola de la fotocopiadora, quince días antes del examen ¿puede un alumno aprobar y sacar nota incluso sin haber leído un libro en todo el año?

Por su parte, los alumnos, buenos chicos, se adaptan con prontitud a cada caso, (“cada maestrico tiene su librico”), no suelen hablar ni cuestionar nada. Estos jóvenes universitarios son tan buenos que soportan estoicamente lo que les echen. Y ahora, un paso más. Supongamos, -demasiado suponer-, que el estudiante consigue por este procedimiento conocer los contenidos fundamentales de la materia; estamos entonces ante una situación que es objeto de más preocupación, si cabe, para muchos de nosotros: no leyeron directamente los libros, la obra original; y para entender a un autor es imprescindible leerlo directamente, penetrar su lenguaje y observar los diferentes aspectos y algunas relaciones en las que no habíamos pensado nunca. Y más todavía, pasaron por las aulas universitarias sin aprender a pensar. No disponen, por tanto, de una opinión personal; ¡es como si hubieran perdido la esencia, como si les hubieran arrebatado el alma! Podrían llegar a ser después, un peligro social.

Sin embargo, todos los graduados en cualquier carrera pasaron, claro está, por una Facultad o Centro ¿con patente de "calidad"? Esta es la palabra mágica, tan manoseada ya por empresarios, políticos, publicistas, rectores... Se pretende “vender” un producto. Se trata sobre todo de parecer, no de ser.

Y este es el drama que quema a tantos alumnos y profesores universitarios. Pero aquí no ocurre nada, se evalúa al profesorado cada dos años, y los alumnos tienen oportunidad entonces de expresar sus opiniones. Las opiniones de los alumnos son eso, opiniones. No sigo, lo mío también son opiniones. Ahora lo que realmente interesa es la vuelta a unas clases de calidad. Hay que saber sobre todo vender imagen ¿Aquello?,que no se sepa, que no se diga, que no se note, es decir, estilo universitario.