jueves, 14 de julio de 2011

UNA SOCIEDAD CORROMPIDA

Marqués, un político duro y con expectativas, ha devenido en un hombre fieltro, que sólo deja hablar a su ventrílocuo. Pero este consejero-delegado, ñaño del Presidente Valcárcel, siempre jugó con ventaja, porque desconoce el sentimiento de culpa. No se siente culpable ni responsable de nada. Pregunten –dijo- al maestro armero. Así era y así fue, al menos hasta hoy, en que “le han parado”. No es justo detener a un personaje importante, por el simple hecho de haberse vuelto rico durante sus años de gestión. La Zerrichera era suya, y consecuentemente, “cada uno con lo suyo hace lo que quiere”; o más finamente dicho: el ius utendi et abutendi de los romanos. Si no, ¿para qué quieres estar en política? Son los acuerdos llevados a cabo en conversaciones privadas entre promotores y representantes políticos, los que han de modifican los usos del suelo.
Consejero de Sanidad, delegado del Gobierno y Consejero de Ordenación del Territorio, es propietario, -en lo que al ladrillo se refiere-, de seis viviendas en Murcia, Campoamor, Águilas, Madrid y Valencia, y está relacionado con varias sociedades mercantiles ¡Pero no le interesa el dinero! De lo contrario ¿cómo iba a dejarlo abandonado en un cuarto trastero?
Cuarenta y cinco mil euros en billetes de 500, hallados por los agentes de la policía en el trastero de su vivienda, ponen de manifiesto que la pasta no es lo suyo. Sin embargo, “el grueso del dinero -que supuestamente podría provenir de comisiones ilegales-, habría acabado en países como Suiza y Panamá”. Pero ¿es que alguien ignora que esos ahorros, -conseguidos con el sudor de su frente-, iban destinados a alimentar a cientos de niños del tercer mundo?
Tras su paso por altas responsabilidades públicas en la Región, Marqués, abandonó la Administración para asumir la dirección general de la distribuidora farmacéutica Hefame, la mayor empresa de esta comunidad. Y desde allí ha sido encomiable su labor humanitaria. ¡Y a pesar de ello, todavía hay quien quiere pedirle cuentas por el Hospital.
Por su parte, Bascuñana, -otro Consejero valido del Presidente-, dice que quiere “pasar página” ¡Qué bien! Primero escribe la página del territorio a su antojo, y después pretende pasarla sin que podamos leerla. Este Bascuñana es un digno sucesor del Consejero Marqués, porque también juega con ventaja. No se siente culpable ni responsable de nada. Hay ocasiones en las que los sentimientos de culpa no afloran. Es pura psicopatía. Lo que distingue a estos personajes, enamorados del territorio, es su dificultad para identificarse con sus víctimas, que en este caso somos todos nosotros. Por eso jamás abandonan el “chollo”.

Pienso que el tiempo también es un territorio. A cierta edad, el tiempo que te queda por vivir es tu único patrimonio. Yo me rebelo contra la gestión de estos jinetes apocalípticos que mercadean con los espacios naturales. ¿Habrá alguien en Murcia que les haga cantar la palinodia?

Por otro lado, alguien puede decirme, ¿qué hace Jaime Peris, catedrático de Derecho Penal, defendiendo a cuantos corruptos en el mundo han sido? Vino a Murcia para solucionar los supuestos problemas que tenía la Facultad de Derecho en el Área Penal. El rector Monreal y el rector Cobacho, -decano entonces-, se equivocaron. Este perspicaz y artificioso abogado vino a Murcia a formar abogados, no a defender lo indefendible, por legítimo que ello fuese.

Comentarios
Miguel profesor de la UMU

No lo había leído hasta ahora mismo. Me parece transparente de tan lúcido por muy sermón que te parezca. Vivimos en una sociedad con valores adormecidos -no deja de ser curioso que las movilizaciones populares se reduzcan ya a los casos de pederastia y escarnio con asesinato y desaparición. La sociedad está anestesiada si no ya desinteresada de todo lo ajeno e incluso de lo propio cuando requiere posturas claras y enfrentamiento. La derecha y sus puntos de vista y maneras de actuar se ven "razonables" y se perdonan sin una sola voz honesta, de relieve social, clara.
¿Dónde están los Tomás Zamora, el defensor del pueblo murciano, los líderes sindicales, los Miguel -el de Lorca-, los presidentes pasados de la Asamblea, Delegados de Gobierno cuya función ha mancillado este Marqués, dónde los empresarios, dónde los directivos de Hefame que corren el riesgo de ser destripados, dónde los rectores de universidad que se han tenido que sentar a planificar la sanidad murciana con él? ¿Podrá el fiscal anticorrupción con este trago?
Lo grave de la justicia en Murcia no es que se vende, es que se regala a los suyos, a los de su misma madera o a los más poderosos porque sí, sin necesidad de soborno, porque toca, porque es lo "natural". ¿Cómo se silencia tan pronto la gracia de un consejero que ultraja la verdad y hace chistecitos de niños con toda la sociedad murciana? ¿Qué cultura tenemos que no se mueve hasta echar a este chulo, creído que comentará en privado cómo se "la ha sacado y se ha meado" en los murcianos "cultos". ¿Pero qué es este rincón del mundo -si es que todo el mundo no es igual- para que hayamos llegado a una situación semejante. Y por no citar más como el paternalismo y algo más de los servicios sociales de la consejería de Bienestar social con el silencio de los profesionales cuya preocupación te comentan en privado. ¿Cuál es y dónde está el equipo que ha de desmantelar y reconstruir esta sociedad ¿Vale para eso el actual equipo del PSOE? No se lo creen ellos mismos. Es más, es posible incluso que no lo vean tan mal.

En fin, Pepe, quién nos ha visto y quién nos ve. Un abrazo fraternal.

POST DATA: Informa la Agencia EFE (5 de Julio de 2011) que la policía intervino al Consejero Marqués, cajas de jamones ibéricos en el trastero de su vivienda, junto con 43.500 euros y un proyecto de central nuclear.

Y Valcárcel, ¿qué dice?


martes, 12 de julio de 2011

CUADRO DE UN POLÍTICO ENORME



Dimensiones: 2.40 x 2.00
Inmenso, infinito, hermoso, genial…, así es el Cuadro. Y, ¡lo que son las cosas!, retrata y perpetua, precisamente, a un personaje sencillo, sobrio, desinteresado, natural… A partir de ahora habrá que ir de vez en cuando a Convalecencia, aunque sólo sea para contemplar el Rector del Cuadro, con mayúscula. No en vano es de cuerpo entero: mide 2.40 x 2.00, según me dicen los encargados de la exposición. Es decir, tan grande como la gestión de ese rector.
Pienso que no debe pasar desapercibida esta Obra Pública. Ya estuvo expuesto en el Museo de la Universidad, pero muchos estuvimos impacientes, esperando que lo colgasen en el lugar más digno de la UMU.
Una nueva ruta de peregrinaje se abre para viajeros, bohemios y adictos al análisis no tanto de las obras de arte, sino de los personajes inmortalizados en ellas ¿Es posible viajar a París y no ver la Gioconda? Creo que no me equivoco al afirmar, que en adelante será prácticamente imposible visitar la Universidad de Murcia sin ver el Cuadro.

¡Míralo, y dime qué ves! Se agolparán en tu mente imágenes sin cuento, referidas a la gestión económica, creación de nuevas plazas, promoción presurosa de los más fieles…, como nunca había ocurrido hasta entonces. Todos somos deudores, no cabe la menor duda, de quien pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, vestidos los dejó...

Alguien, -muy listo él-, graduado en Harvard, me habla del tamaño de los demás cuadros, ahora en situación de inferioridad; de la gestión de otros rectores que también hicieron aportaciones inestimables..., pero no hay color. Rector con mayúscula sólo hay uno en esa Galería, para enojo de politeístas.
Miro de nuevo el Cuadro y sonrío casi sin darme cuenta, casi alegre, algo aliviado. Y mi sonrisa me acerca más a los cientos de universitarios bienintencionados, capaces de apreciar
lo grande, lo bueno, lo bello.
Perdimos un rector como se pierde un pájaro, como se roban rosas rojas; pero nos queda el Cuadro. El personaje, -hoy travestido en político-, pasará a la historia por engrosar las arcas de la universidad pública. Nunca abandonó la hacienda. Bien merece ahora un cuadro de tales dimensiones.

Le perdimos como se pierde el tiempo, porque estaba de dios. Y un pájaro dejaba de cantar en este bosque, donde danzan los ecos de tantas voces doctas. Pero nos queda el Cuadro. Esta vez de cuerpo entero.

Post Data.
De pronto, el día de San Juan, apareció otra vez este político enorme, dispuesto a gestionar la Región como antes dejó la UMU, es decir limpia como una patena.

¡Santo Cielo! ¡Vuelve Ballesta!

Me cuenta el prestigioso profesor Ramos de Salamanca, que existe una tradición por la que a los rectores eminentes se les dedica una calle. Así ocurrió con Unamuno y el rector Loustau. No entiendo por qué ahora Murcia, que tuvo la suerte de tener un rector que elevó la imagen de la UMU hasta extremos inimaginables, deje pasar más de cinco años sin dedicarle una calle. Parte del profesorado comparte mi zozobra y pesadumbre ante el retraso imperdonable de la Calle Ballesta.

El rector Ballesta arregló la universidad por dentro y además le dio brillo por fuera. Realizó grandes deseos, entre ellos el Aquarium, -buque insignia de su segundo mandato-, sin apenas recursos. Dejó provistos de sillón a quienes sin él no tendrían ahora ni silla; y junto con su gran gerente, -señor de los anillos-, puso las cuentas en orden, “sin dejar déficit o deuda alguna a su sucesor”, al menos así se desprende del dosier que tengo todavía sobre la mesa. Con su pase a la política, no cabe duda que habrá arreglado también la Región, que falta hace.

Comprendo sus lágrimas de entonces, al dejar el sillón rectoral. Ballesta se había entregado en sus brazos, como si en ello le fuera la vida, hasta el punto de llorar como un niño. ¡Qué historia tan llena de ternura! Y ¿por qué tantas lágrimas si todo le fue tan bien? Quienes no lloran han renunciado a toda esperanza de que sus deseos se cumplan. Mientras que los que hoy lloran es que aún tienen grandes deseos. Sin deseo no hay lágrimas. Es indudable que los deseos de Ballesta son infinitos. Cuando anunció “sotto voce” que abandonaba la política, yo no le creí.

Guardo en un tarro, las lágrimas de este rector de obras públicas, hasta tanto pueda hacerme de las de otros personajes influyentes que también llorarán pronto, dado el amor que profesan al sillón ¡Se me hace un nudo en la garganta! En cualquier caso, con lágrimas o sin ellas, Ballesta se merece una calle. Es verdad que ya le concedieron múltiples galardones durante el tiempo que gobernó con excelencia” la UMU. Pero es, a todas luces, insuficiente. Una calle sería lo más apropiado para quien Murcia le debe tanto..

Como Consejero de Obras Publicas, también ha demostrado ser un generoso gestor. Pese a la crisis, y en plena vorágine popular, se le ha ocurrido licitar tres nuevas autovías, con un presupuesto de 800 millones de euros. En tiempos de crisis, lo más rentable es endeudar las instituciones, con nuevas hipotecas ¡Que sabrán esos manifestantes, -cuarenta mil en las manifestaciones contra los recortes- lo que hay que hacer con los cuartos de la gente!

Hoy 24 de Junio -día de san Juan- hemos recibido con alborozo la noticia de que Ballesta será el nuevo Consejero de Universidades en el Gobierno de la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia. Nuntio vobis Gaudium Magnum diría yo, ante la llegada de un gobernante excepcional, en esta Murcia dejada de la mano de dios. Por fin tenemos lo que nos merecemos. Ballesta vuelve a la universidad de donde nunca debió salir ¡Se acabaron los problemas económicos y académicos! Quien supo montar un aeropuerto en Corvera, casi de la nada; bien podrá imprimir a las universidades un nuevo ritmo, aunque sea sin medios.

Es el momento, por tanto, de recibir a este político, displicente con el poder y la imagen, como se merece: ¡Calle Ballesta, “súbito”! No en vano “él dio un giro a la Universidad, y la acercó a la realidad social”, ha declarado el presidente Valcárcel.

Post Data:

Napoleón Bonaparte durante sus batallas, usaba camisa de color rojo. Pensaba que si era herido, no se notaría su sangre y los soldados seguirían luchando sin temor. Doscientos años más tarde, el Consejero de Obras Públicas, ahora de Universidades, viste de azul-marino. Se sitúa así, más cerca de Catalina la Grande.

El Gobierno de Murcia no es vasallo de nadie”, dijo en declaraciones a la prensa. Hablaba entonces del vasallaje” que supuestamente impone el gobierno de la nación.

En otras declaraciones, el 26 de Junio,-diplomático él- actúa de turiferario y dice así:

-“El presidente de la Región ha sido muy inteligente al conformar cada uno de los gobiernos”.

-”Todos los gobiernos han tenido grandes portavoces…, han ejercido su papel de manera fantástica”. “

-“Cualquiera que se encargue del aeropuerto, lo hará bien”…

Y lo dice sin inmutarse. Ni siquiera una lágrima para estas gestas tan emotivas.

Estamos ante un político adicto y piadoso, para un gobierno maravilloso. Y como queda dicho, en sus “batallas”, siempre usa el azul-marino. Es el color que mejor expresa el vasallaje.



viernes, 8 de julio de 2011

EL OBISPO DE LOS "MARICONES"

Suena fuerte, lo sé, pero sólo pretendo contribuir a que nunca más se use este término para insultar. Una condición que no hace muchos años era razón suficiente para ir a Comisaría, y después pasar a estar entre rejas, se ha convertido en orgullo, en envidia de casados, divorciados, y todos los recelosos del matrimonio cristiano ¡Qué tendrá el agua cuando la bendicen! Pero de pronto surge un obispo que “cura” esta tendencia “desordenada”. Se llama Juan Antonio Reig Pla.

¡Juan Antonio, hijo!, he visto la guía que habéis sacado para curar la homosexualidad y me he quedado de piedra. Nunca pensé que te apuntaras a la “caza del homosexual”. Estoy de acuerdo con tu preocupación por el futuro de los niños, y que para ello sea necesario “un padre y una madre”. Pero no siempre es posible. Sin ir más lejos tú y yo, -todavía niños-, vamos por la vida sin padre y sin madre, y, claro, podemos decir estupideces. Aunque, si lo pienso bien, tú sí tienes padre, con mayúscula esta vez. Como obispo, -de Alcalá de Henares, y anteriormente de Cartagena-, has contado siempre con la clarividencia que da el cargo. Pero esta vez no has estado fino ¿Cómo te metes con los homosexuales, precisamente en el día del “Orgullo Gay”. Ya sé, ya sé, que lo haces por su bien; “con respeto, compasión y delicadeza”, dices en la guía. Pero adviertes que “ni los inmorales, ni los adúlteros, ni los afeminados…, heredarán el Reino de Dios”. Y te apoyas en Pablo de Tarso ¡Así cualquiera!
Hace unos días ya había leído yo en la prensa de Galicia, a un colega tuyo, y me quedé estupefacto ¿Es cierto que curáis homosexuales?, ¿con descargas eléctricas? Pues tendréis mucho trabajo, porque somos cantidad”. Precisamente en mi visita a Vigo, me comentaron algunos colegas un caso tremendo y al mismo tiempo festivo: un homosexual, ante los resultados negativos de las “corrientes” que le estaban aplicando para cambiar de tendencia, le había dicho a su psiquiatra: “¿Sabe doctor que le digo? Prefiero ser maricón”. Nos reímos todos de la reacción de este joven inteligente e ingenioso, que en adelante no podrá contar con la bendición de los obispos.

Pero de Juan Antonio, -que estudió lo justito-, puedo decir mucho y bueno; nadie negará que se trata de un hombre de buen corazón. Precisamente tuvo problemas por llevar su bondad a la Universidad Católica, la UCAM del “Cardenal” Mendoza, -¡tan necesitada de padre y de madre!-; y ha tenido que soportar ciertas sonrisas irónicas cuando en cualquier sobremesa oía que le llamaban alma blanca o simplemente ingenuo; y esto le lleva a plantearse la siguiente cuestión: ¿arrastraré algún trauma infantil debido a un mal destete? Como si de una cruzada se tratara, el bueno de Juan Antonio defiende esperanza para el homosexual”, con tal de recibir tratamiento.

Pero considerar la homosexualidad como una enfermedad es fruto de la ignorancia; y quienes hablan todavía de “curar la homosexualidad” se sitúan fuera de la ciencia. La homosexualidad ya hace tiempo que fue calificada como algo normal por la Organización Mundial de la Salud. No deberían, por tanto, desempeñar funciones educativas o sanitarias los homófobos.

Cada día que pasa, la riña por la sexualidad ilumina con más claridad el pozo negro de nuestra ignorancia. Estamos ya siendo grabados, escuchados y juzgados por quienes nos siguen día y noche para recoger nuestras huellas, cuando amamos a alguien.

José Buendía. Profesor de Psicopatología


lunes, 4 de julio de 2011

AUTOENGAÑO


Nos engañamos a nosotros mismos todos los días. Se engañan las autoridades, los directivos, los inversores, los periodistas, los políticos… El autoengaño es una práctica común y peligrosa porque nos aleja de la realidad, y el precio que pagamos por vivir en la mentira es muy alto.

Hace algún tiempo publiqué un artículo sobre la arrogancia y el desprecio por las opiniones de los demás que aqueja a quienes tienen poder. Precisamente, la crisis global financiera tuvo su origen en este síndrome. Hasta un análisis superficial de los líderes de algunos de los grandes bancos que se desmoronaron, o de los líderes políticos que intervinieron, pone de manifiesto que el autoengaño subyace a todo. Los bancos llevan varios años tasando inmuebles que saben que están absolutamente sobrevalorados. Aun así, a final de año presentan cuentas con beneficios desorbitados. El autoengaño es un mecanismo que ha sido seleccionado para servir al engaño e impedir su descubrimiento.

Por otro lado, el autoengaño es un síntoma de inteligencia. Consiste en engañarse para que las cosas sigan funcionando, y “si sucede lo peor, ya lo arreglaremos”. Este mecanismo psicológico actúa como tranquilizante, nos permite reducir la incertidumbre y nos brinda una ilusoria sensación de control. Pero al mismo tiempo genera disfunciones como la incapacidad para reconocer errores, objetivos poco realistas, necesidad de parecer perfecto, actividad compulsiva... La gente también sabe de su existencia, cuando dice: "a ese se le ha subido el cargo a la cabeza" o "no hay quien le diga nada”. Hay un desorden narcisista de la personalidad de cuyo espectro es posible que el síndrome de autoengaño forme parte. Por eso es necesaria la alternancia en el poder. Ocho años son más que suficientes para estar en el cargo.

Es necesario, por tanto, alertar a tiempo y tomar medidas. El líder todopoderoso, el que lo sabe todo, el que no se rebaja a consultar con nadie ni a informarse es el que va a cometer más errores. En estos casos no hay que buscar exculpaciones a su comportamiento. Si ocupan un cargo hay que juzgarlos con los criterios más estrictos. No hay ninguna obligación de presentarse a un cargo democrático, pero quien lo hace, tiene que actuar con la mayor transparencia.

Algunos directivos se caracterizan precisamente por estos rasgos de torpeza emocional. Hacen de la mentira o el cinismo una herramienta, tienen una equivocada noción de sí mismos, y su gestión está contaminada por la necesidad de poder. Por el contrario, el buen gobernante está atento a los cambios de la realidad, evalúa continuamente sus conocimientos, se detiene a reflexionar si las metas que establece son realistas, y evita permanecer demasiado tiempo en el poder.

He estado pensando acerca de directivos sujetos al autoengaño, y son legión. Con una mirada irónica pero tierna, señalaré algunos de los más cercanos: El Rector de la UMU , -como ya he escrito en otro lugar-, se auto-engaña. Su confrontación con la Privada, le lleva a chocar contra la diplomacia vaticana del “Cardenal” Mendoza. Yo le llamo cariñosamente así por su estrecha relación con Ratzinger. Como es lógico, el dueño de la UCAM también se auto-engaña. Tanto poder religioso y político, -cuenta incluso con el apoyo del gobierno regional-, necesariamente aliena.

Otra víctima de autoengaño, esta vez en estado avanzado, es el alcalde de Murcia. Ocupar un cargo público durante tantos años, le lleva a hacer uso de este mecanismo psicológico para tener la sensación de control. Cámara tiende a disimular ante los problemas de Urbanismo, Nuevas Condominas, San Esteban… El poder le incapacita, pero no es consciente de ello.

También se auto-engaña el presidente Valcárcel. No ha tenido más remedio que seguir en el cargo. Bien le hubiera gustado ser parlamentario europeo, senador, diputado, o ministro, -aunque en lo de ministro ¡todo se andará!-. Gobernar durante veinte años la Comunidad Autónoma de Murcia, sólo es posible bajo el mecanismo psicológico del autoengaño, que permite, entre otras cosas, reducir la incertidumbre.

Se auto-engaña Pedro Saura, secretario general del PSRM al considerarse imprescindible. La noche del 22M, -si no antes- debió dejar el cargo. Ahora su partido necesita cuidados intensivos, que, desafortunadamente, no puede prestar la actual dirección.

Dejo en manos del lector la tarea de clasificar a tantos auto-engañados. Analizar el perfil de personalidad, la ambición desmedida, el complejo de inferioridad que muchos pretenden compensar con el sillón del poder, puede constituir un sano divertimento.

Un aspecto relevante, por tanto, en la casuística psicológica es el fenómeno del autoengaño. Podríamos calificarlo de inocente, humorístico, perverso, piadoso, útil, y sobre todo inconsciente. Así, una persona afectada de adición al poder, ignora su temor a convertirse en ciudadano corriente. Tras la conducta de lucha política, se esconde, con frecuencia, su obstinación de no aceptar el carácter obligatoriamente incierto de la vida.

viernes, 24 de junio de 2011

JOVEN Y MUJER

Uno de los mayores motivos de fascinación es observar las sorpresas positivas que nos da la vida. El Presidente del Gobierno es genial, aunque en ocasiones nos haga comulgar con ruedas de molino. Era imposible aguantar tres años más a una ministra de igualdad, que sonríe a destiempo; y Zapatero, con buen criterio suprimió el ministerio.

Confieso que estoy de duelo por la juventud perdida. A mi edad se ven las cosas de otra manera y cuesta digerir las genialidades de esta joven ministra, ahora directora general. Pero, yo que inevitablemente e inadvertidamente me he hecho mayor, me he dado cuenta que la edad es una cuestión política. Es el último prejuicio que queda por conquistar.

La vida no para, no espera, no avisa. Esta debe ser la causa de que tenga que ser joven. En este sentido, lo está haciendo bien, porque cada vez que habla, logra distraer al ciudadano de lo importante: la crisis económica, el paro, la inmigración, la igualdad…, ¡y eso relaja!

Me parece estupendo que sea mujer, pero ¡que manía en que tenga que ser joven! La edad, a pesar de lo que digan algunos políticos, es un estado de la mente, una conciencia de las cosas, un arte de vivir. Yo hubiera propuesto lo contrario, si de aportar sabiduría al Gobierno se trataba: viejo, y con ideas, como en la selección española de fútbol. Las defensas maduras son un indicador fiable de saber vivir, que es lo más urgente si se quiere acabar con las desigualdades. Se equivoca quien nombra ministro a quien no ha vivido.

Toda la importancia que este gobierno da a la juventud, no me la trago. Yo abrazo la vejez. Esos ancianos, para los que no existe ministerio de igualdad, son seres humanos que han logrado librarse del éxito, eso que generalmente, convierte a quien lo alcanza en un cretino.
La estética del perdedor me encanta.

domingo, 19 de junio de 2011

El Poder de un Sillón


Esto del sillón del poder es una expresión ya en desuso. Pero hay que reconocer que el sillón está íntimamente asociado al poder. En la Psicología Analítica se dice que si sueñas con un sillón es que deseas tener acceso a personas importantes; Freud, hoy denostado en la academia con minúscula, elevó el material onírico, que hasta entonces era cosa de videntes y adivinos, a la categoría de material científico tras larga y rigurosa interpretación.

El sillón del poder es tan erótico que son muchos quienes se entregan en sus brazos, como si en ello les fuera la vida. Los principales políticos del panorama nacional e internacional están volcados y deseosos de tener cada vez un sillón más importante, hasta el punto de que cuando tienen que dejar el sillón lloran como niños. Un día vi llorar al presidente Clinton, y les confieso que impresiona. También lo hizo Helmut Kolh. Anteriormente yo ya había visto llorar a Franco, al entonces ministro de la gobernación, Fraga Iribarne y al presidente Arias Navarro. Y hace unos meses lo hizo José-María Aznar ¡Qué tendrá el sillón del poder que es capaz de conmover hasta estos extremos. ¡Qué historias tan llenas de ternura!

En la Universidad ocurre lo mismo: el sillón más grande y elevado, el que suscita más erotismo es el del Rector, y es importante que la persona que lo ocupa sea capaz de llenarlo como ocurrió con Villapalos o con Peces Barba, no así con mi ex-alumno Rodríguez Marín rector de la de Elche, a quien el sillón le viene grande.

Después están los Decanos y directores de Departamento, también celosos ocupantes de un sillón; y no vean lo que cuesta desalojar a algunos de su sede. Hace algún tiempo se llevó a cabo la remoción de una decana, eso sí con “estilo universitario”, que quiere decir sin que se sepa, sin que se note, concediendo galardones si es preciso... Y fueron muchas las “lágrimas” que se derramaron como expresión de un amor, de una pasión hacia el sillón.

Y en cuanto a los directores de departamento, todavía no he asistido al abandono de un solo sillón, si no es para ocupar otro aún más elevado. Hay directores que ocupan el sillón prácticamente de forma vitalicia. En mi departamento, al que llamamos de forma coloquial “La Petra, hay también un eterno director, habilidoso donde los haya, que se las ingenia para promover la confrontación entre los grupos como forma de perpetuarse. Ya son cinco mandatos los que se ha echado al cuerpo, y no parece “quemado”, sobre todo ahora que se ha comprado un nuevo sillón estilo “ejecutivo-agresivo”. Este sillón debe valer un huevo, y tiene fuertes efectos colaterales para la exigua partida presupuestaria departamental, dado que se trata de un sillón con todos sus “complementos”.

Los profesores universitarios también tenemos un sillón, de inferior categoría pero sillón a fin de cuentas. A los becarios les corresponde una silla, y en el caso de los alumnos internos un pupitre o taburete. Así es y “así debe ser” para que todo sea funcional.

Pero he aquí que la Petra, madre hacendosa, todo lo aprovecha; y el sillón desechado por su director, abandonado en un cuarto trastero, sucio y mugriento ha sido asignado, –como si de una reliquia se tratara-, al profesor más antiguo y con más tramos, y que más lo necesita. Este profesor, casualidades de la vida, se encontraba ya tres meses sin un sillón (por inhabilitación del anterior) a pesar de sus reiteradas demandas; y el sillón que fue del “poder”, aunque estemos hablando en este caso de un poder mezquino, mediocre y ruin, se ha convertido en la solución.

Claro que al parecer, el “veterano” profesor no ha querido todavía sentarse en él, tal vez por aquello de no contaminarse de esa adicción al poder, y más cuando tantas decisiones de dudosa legitimidad se han tomado desde “el sillón de la Petra”. Este hombre no quiere ningún sillón, y creo que está en su derecho, prefiere trabajar peripatéticamente o desde una silla-taburete que es con lo que cuenta ahora, antes que arrodillarse ante “el sillón del poder”.

Un alumno que observó la situación, le escribió a este profesor: "Recuerde que las cosas verdaderamente importantes, y que por ello han quedado marcadas en la historia, se han dicho de pié, no desde ningún sillón por importante que este fuese”. ¡Oye, pues es verdad!

Publicado en Tribuna del diario EL MUNDO

sábado, 18 de junio de 2011

Luciérnagas



A las cinco de la tarde

cuando el resplandor se queda sin brillo

y el jardín se sumerge en el último hervor clavado del día.

Oigo el grupo bullicioso de niños

que salen a cazar luciérnagas

corriendo sobre el pasto

se dispersan entre los arbustos,

gritan su excitación, palpan su deslumbre.

Se arma un círculo alrededor de la pequeña

que muestra la encendida cuenca de sus manos.

Titilando.

Antiguo oficio humano

este de querer apagar la luz.

¿Te acuerdas de la última vez que

creímos poder iluminar la noche?.

El tiempo nos ha vaciado de fulgor

pero la oscuridad

sigue poblada de luciérnagas.


Gioconda Belli