domingo, 20 de octubre de 2013

VIVIR EN EL ENGAÑO

Hace algún tiempo publiqué un artículo sobre la arrogancia y el desprecio por las opiniones de los demás que aqueja a quienes tienen poder. Precisamente, la crisis global financiera  tuvo su origen en este síndrome. Hasta un análisis superficial de los líderes de algunos de los grandes bancos que se desmoronaron, o de los líderes políticos que intervinieron, pone de manifiesto que el engaño subyace a todo. Los bancos llevan varios años tasando inmuebles que saben que están absolutamente sobrevalorados. Aun así, a final de año presentan cuentas con beneficios desorbitados. El autoengaño es un mecanismo que ha sido seleccionado para servir al engaño e impedir su descubrimiento.
 
Por otro lado, el engaño es un síntoma de inteligencia. Consiste en engañarse para que las cosas sigan funcionando, y “si sucede lo peor, ya lo arreglaremos”. Este mecanismo psicológico actúa como tranquilizante, nos permite reducir la incertidumbre y nos brinda una ilusoria sensación de control. Pero al mismo tiempo genera disfunciones como la incapacidad para reconocer errores, objetivos poco realistas, necesidad de parecer perfecto, actividad compulsiva... La gente también sabe de su existencia, cuando dice: "a ese se le ha subido el cargo a la cabeza" o "no hay quien le diga nada”. Hay un desorden narcisista de la personalidad de cuyo espectro es posible que este síndrome forme parte. 

Es necesario, por tanto, alertar a tiempo y tomar medidas. El líder todopoderoso, el que lo sabe todo, el que no se rebaja a consultar con nadie ni a informarse es el que va a cometer más errores. En estos casos no hay que buscar exculpaciones a su comportamiento. Si ocupan un cargo hay que juzgarlos con los criterios más estrictos. No hay ninguna obligación de presentarse a un cargo democrático, pero quien lo hace, tiene que actuar con la mayor transparencia. 

Algunos directivos se caracterizan precisamente por estos rasgos de torpeza emocional. Hacen de la mentira o el cinismo una herramienta, tienen una equivocada noción de sí mismos, y su gestión está contaminada por la necesidad de poder. Por el contrario, el buen gobernante está atento a los cambios de la realidad, evalúa continuamente sus conocimientos, se detiene a reflexionar si las metas que establece son realistas, y evita permanecer demasiado tiempo en el poder. 

Un aspecto relevante, por tanto, en la casuística psicológica es el fenómeno del autoengaño. Podríamos calificarlo de inocente, humorístico, perverso, piadoso, útil, y sobre todo inconsciente. Así, una persona afectada de adición al poder, ignora su temor a convertirse en ciudadano corriente. Tras la conducta de lucha política, se esconde, con frecuencia, su obstinación de no aceptar el carácter obligatoriamente incierto de la vida.

martes, 8 de octubre de 2013

LA CIUDAD

Es difícil imaginar el destino del ser humano en un escenario distinto al de la ciudad. En ella somos actores y espectadores, unas veces participamos en actividades colectivas mientras que en otros momentos vivimos nuestra propia soledad. Plaza y espacio público, morada y lugar de identidad, la ciudad marca con sus ritmos cada uno de nuestros asuntos, desde los más triviales hasta los más sublimes.

En esa compleja creación todo es posible; somos como la ciudad que habitamos. Nosotros la hemos creado pero ella a su vez nos ha creado a nosotros. Es verdad que para algunos, la ciudad aparece como la que produce delincuencia y crea insolidaridad: ruidos, polución, averías, aglomeraciones o accidentes. Sin embargo, la vida urbana no es solamente limitación y amenaza. También es, y sobre todo, una realidad con un cúmulo de recursos materiales y humanos que pueden ser utilizados para el ejercicio de la libertad, para la construcción de lo social, y para la constitución de la ciudadanía.
 
 El regidor continúa viendo la ciudad como un plano sobre el cual se puede intervenir fríamente sin tener en cuenta la realidad social y la historia cargada de sentimientos. Pero los cambios y transformaciones de la ciudad son y deben ser cambios cargados de historia, de sueños individuales y de proyectos colectivos. Reducirlos a un concepto estrictamente técnico o político es volver a la anti-ciudad, preámbulo de la barbarie. 

En materia urbanística ya no es posible empeorar más. La arbitrariedad se ha apoderado de la población. En vez de hablar, con Levi-Straus, de la ciudad como una sinfonía, como obra de arte colectiva, tenemos que ocuparnos de estrés, de malestar, y de psicopatología del espacio urbano. La intervenciones en materia urbanística demuestran que la ciudad sigue siendo una masa maleable, de infraestructuras costosas e inútiles, de tranvías que no conducen a ninguna parte…

Es momento de volver a pensar la ciudad: como lugar de encuentro; como espacio de multiculturalidad y de tolerancia. Si no actuamos pronto, nos echarán de ella, después de arrebatarnos lugares emblemático. Los ciudadanos tendremos que organizarnos para defender el espacio vital. Tendremos que exigir que no se malgasten los fondos públicos en obras inútiles que responden más a razones políticas que a necesidades de los ciudadanos.


miércoles, 11 de septiembre de 2013


  SE QUEMÓ A LO BONZO

Sólo hay un problema psicológico realmente serio, y es el suicidio.

Un hombre se quemó a lo bonzo en pleno centro de Murcia  ayer  10 de Septiembre. El suceso tuvo lugar en la avenida de la Libertad. Las personas que lo presenciaron intentaron buscar ayuda en los comercios cercanos, que prestaron algún tipo de auxilio. Aunque, “un joven entró en una tienda de ropa de hogar a pedir una manta para tapar al hombre, cuando ya estaba en llamas, pero la dependienta de esta tienda se la denegó”.

Grave, muy grave lo ocurrido, también lo de la dependienta.  La sociedad actual se ha hecho fría y competitiva en el peor de los sentidos, carece de humanidad y calor, mientras despacha abundantes dosis de presión y desesperanza.

A pesar del drama personal que subyace en cada persona que intenta quitarse la vida, la sensibilidad de las instituciones públicas, y consecuentemente los recursos dedicados a ello son casi inexistentes. Este problema no está recibiendo la atención prioritaria que merece.

martes, 10 de septiembre de 2013

INCREIBLE

“Los catalanes han sido educados en el desprecio a la cultura española…”. Es nuestro hombre el que habla: murciano, de Yecla, militante del PP al menos hasta 2011, y ahora encumbrado a la presidencia del Tribunal Constitucional.

No tenemos suerte. Para una vez que un murciano recibe tan alta distinción, resulta que profesa unas ideas trasnochadas e inaceptables. El Constitucional delibera ahora sobre 25 recusaciones contra su presidente, por su supuesta falta de imparcialidad.

¿Dónde estábamos cuando Pérez de los Cobos decía estas cosas en Yecla? ¿Nadie expresó su disconformidad con estas opiniones tan increíbles? Ha tenido que ser un periódico de tirada nacional -El País- quien hoy 10 de Septiembre, nos informe de lo que se atrevió a decir un embajador, que no nos representa.


“Con billete de ida y vuelta”: Chacón

No sé si  el inglés de Carme Chacón es tan fluido como el de la Alcadesa de Madrid. Sí sé que ambas han llegado más lejos de lo que razonablemente cabía esperar. Pero no hay color, mientras Botella nos ofrece “café con leche” en inglés,  Chacón aspira a presidir el Partido Socialista, y el Gobierno de la nación, en castellano. “Con billete de ida y vuelta”, ha declarado. Es decir que volverá para las primarias, y por supuesto estará aquí para las “secundarias”. Lo primero  remover a Rubalcaba.

No se dice si las clases de Miami, las dará en inglés, en castellano o en catalán.  No es un tema baladí. Si en catalán, yo iría, siempre que algún rector “emprendedor” me apadrine como alumno. Me encanta esa lengua. Oír catalán y sobre todo hablarlo, me produce una emoción voluptuosa y sensual poco corriente. No me extraña, por tanto, la complacencia y el gozo  de algún político murciano, arrobado mientras escuchaba  a la ex-ministra catalana hace algún tiempo, con motivo de su visita a Cartagena. Imagino sus sensaciones  como algo muy cercano a la experiencia orgásmica, pero interrumpida permanentemente por los aplausos “del público que quería escucharla”. Esta es la grandeza y la debilidad de los políticos: la aparición de un deseo exprés, pero interrumpido por múltiples asechanzas, desiderium interruptum. Y además, su disfrute  suele estar contaminado por la ambición desmedida de poder.

Pero en este momento, los políticos producen displacer, la Chacón también. La capacidad orgásmica de un político, se manifiesta en el poder que da el cargo, y ahora son muchos los que están a la intemperie, despojados del deleite  que origina el sillón. Otra cosa muy distinta es la gozada del catalán, efecto que no ocurre en castellano. Durante mis años de estudiante en Barcelona pude experimentarlo en exceso. Fui testigo -en catalán por supuesto- de los más largos besos, y los más bellos espasmos de los jóvenes de entonces. Ahora,  por más que me esfuerzo, -escucho, miro y remiro  a  la ex-ministra-, no siento nada. 

domingo, 8 de septiembre de 2013


EL AEROPUERTO

“Cualquiera que se encargue del aeropuerto, lo hará bien”. Así hablaba Ballesta, actual portavoz del Gobierno Regional, y anterior Consejero de Obras Públicas.  Hasta el momento, se trata de un aeropuerto peatonal, sin aviones. Y ¿qué necesidad tenemos de aviones en un aeropuerto? En el aeropuerto de Corvera hay una terminal que está, pero que no está. Unos puestos de trabajo que ya no están. Y un político piadoso y adicto al poder, que sí está y dice cosas como esta: “Cualquiera que se encargue del aeropuerto, lo hará bien”.

Hace unos días declaraba este mismo portavoz, que “el trámite para cerrar el Aeropuerto de San Javier, está próximo”. Primero gastar, después abrir, luego recortar y al final cerrar. Ahora le toca al de Corvera: gastar, abrir, recortar, y al final…  Quien fuera  Consejero de Obras Públicas, tiene la afición de gastar y gastar lo que no hay en las arcas, aunque sólo sea para aliviar su orgullo herido.

Me dicen que este hombre será quien sustituya al presidente Valcárcel, o en su defecto al alcalde Cámara. Suerte que tenemos los murcianos. Quien puso las cuentas en orden en la UMU, bien podrá arreglar ahora la maltrecha economía regional.


sábado, 7 de septiembre de 2013

Rectores "Emprendedores"
Leo con emoción la propuesta de la Presidenta de Rectores, para que se apadrinen universitarios. De esta forma los estudiantes excluidos por falta de recursos, podrían matricularse y hacerle frente a los costos que conlleva cursar estudios en la universidad.
Estos Rectores, que cabe calificar de “emprendedores”, desentierran un modelo que fue utilizado hasta la saciedad por la Escuela Nacional Católica. A los niños de la postguerra -dotados pero sin recursos- se les buscaba un padrino que supervisaba el proceso educativo, y se hacía cargo de los costos de su formación, religiosa como es natural.
Mira por donde, a mi vuelta, me encuentro  con algo que ni en sueños atisbaba: el gozo de ser Padrino. Y lo que más me encanta es liberar a este  Gobierno de una carga que no tiene por qué ser suya.
Y ya puesto a pedir, ¿podría ser  negro el universitario que yo apadrine?

jueves, 5 de septiembre de 2013

Otra vez Juan de Borbón

Una bicicleta blanca cubierta de flores en el lugar del accidente, con esta inscripción: “En memoria de todos los ciclistas, víctimas de la violencia vial”.   Carlos, un chico de 13 años, muere  arrollado por un coche en el paso de peatones. Y una marcha en bicicleta, atraviesa la ciudad, para pedir a los automovilistas  más cuidado.  El Alcalde no asiste al acto.

No hace tanto tiempo, era el profesor  Javier López Navarro el que moría en esa misma Rotonda.

Todavía estoy poseído por el agudo escalofrío que me sigue produciendo el hecho. Pero ¿quién es el responsable de lo ocurrido?, ¿el exceso de velocidad?, ¿la confusión que  produce  la confluencia de las calles Ben arabí y Loaisa con Juan  de Borbón?, ¿conducir por la misma avenida que el tranvía? No se trata de culpar a nadie, pero son ya demasiados accidentes en Juan de Borbón, y algunos con resultado de muerte.

El accidente de tráfico nos toca a todos de alguna forma, no sólo a los vecinos de la Flota. Mientras la nueva tecnología anuncia en un futuro inmediato que el coche de cada uno será “inteligente”, provisto de ordenador que pueda sugerir el mejor itinerario, impedir ir demasiado rápido o hacer un adelantamiento indebido etc., yo me sumo a quienes propugnan que hay que mejorar el transporte público y ordenar el tráfico por la ciudad de forma razonable.

En este sentido, el tranvía, -de dudosa utilidad y de incierta rentabilidad-, está produciendo malestar en algunos ciudadanos. Esto se nota en el tráfico y en el estrés de los conductores. Conducir por la misma avenida que el tranvía resulta peligroso.

No sé si alguno de vosotros conocisteis a Carlos o a su familia. Sí sé que durará mucho tiempo su recuerdo, y tal vez provoque cambios en la organización del tráfico en la ciudad de Murcia.