martes, 9 de junio de 2015


LOS RECTORES TAMBIÉN LLORAN

   Las primeras páginas de algunos periódicos nos sorprendían  con la foto de un hombre llorando. No es corriente, no es usual, sobre todo si las lágrimas son de hombre, y además ese hombre tiene poder, ya sea social, económico o político. Según se decía después en letra pequeña, las lágrimas eran la expresión de un amor, de un compromiso de “responsabilidad”. Se me hizo un nudo en la garganta.

Mi generación es una generación de niños de la post-guerra a los que se les inculcó hasta la saciedad que nunca deben llorar, porque “los hombres no lloran”. Pero yo había visto llorar al entonces ministro de la gobernación, Fraga Iribarne, al presidente Arias Navarro y no hace tanto, también a José María Aznar. Ya veis que no me gusta el cuadro, y más cuando se nos dice que las lágrimas se producen por amor,  precisamente al tener que dejar la dirección de un “lugar santo”, “descálzate porque el lugar que pisas es lugar sagrado”. Son palabras de Rector.
¡Qué torpeza la mía!, más de treinta años en la universidad y todavía no me he descalzado. Que nadie lo tome a mal, no ha sido por irreverente sino por ignorante. No sabía, y aún no acabo de enterarme, el suelo que piso. ¿Captáis el mensaje?

El Rector de  Murcia, José Ballesta,  llora, -esta vez a lágrima viva-, al dejar el puesto de Rector “porque mi tiempo de silencio se acerca”. Se me hizo un nudo en la garganta, repito. Uno también tiene su corazoncito, ¿o no?
Las lágrimas de rector no son  lágrimas cualquiera, por eso me han llevado a pensar en la reina de Tebas, que reaccionó  con un llanto desmedido e inagotable ; en Hiria que también se deshizo en lágrimas, y sus lágrimas, formaron el lago Hiria; o en Aurora, diosa romana del amanecer,  que llora cada vez que el sol se levanta.

Y ¿por qué lloran los rectores, si todo les fue tan bien? ¡Ya lo tengo!: quienes no lloran han renunciado a toda esperanza de que sus deseos se cumplan. Mientras que los que hoy lloran es que aún tienen grandes deseos. Sin deseo no hay lágrimas.
Algunos  rectores lloran cuando tienen que dejar el sillón; pero todos tienen motivos más graves para llorar, cuando observan:
-que la universidad camina hacia un futuro incierto.
-que su estructura legal y organizativa deja espacios para la impunidad.
-que existe todavía un sistema de apadrinamiento que genera relaciones de vasallaje.
-que predomina una concepción mercantilista de la universidad tan sólo concebida como medio para obtener un empleo.
-donde la filosofía del éxito está basada en la imagen.
-y donde es necesario jugarse el tipo si se quiere ejercer la libertad de cátedra.
        
El llanto de los rectores está más que justificado, al ver la universidad que dejan.  Es el caso del rector de Murcia, que bien puede llorar ahora sus errores y su propia incompetencia. La ex-rectora de la UNED también “llora”, cuando Juan Gimeno, sale candidato con más apoyos que ella, después de fuertes desavenencias. Y el rector de Salamanca “llora” todos los fines de mes, porque se las ve y se las desea para poder pagar al personal, dada la herencia recibida de su predecesor. Todos los rectores de alguna forma tienen motivos para llorar, por no haberse enfrentado a un sistema que no se puede sostener.

Pero ¿de qué sirve llorar? Yo estoy convencido de que resolveríamos los males de la universidad, si saliendo todos a la calle y poniendo a la luz nuestras penas, nos pusiéramos en común a llorar. No basta curar la peste, hay que saber llorarla.

Después, estaríamos en condiciones de cambiar de arriba abajo el sistema. La LOU no lo va a hacer, porque no es una ley progresista. Siempre les faltó a los gobiernos del PSOE valentía para arreglar el pozo negro de la universidad. ¿Tan difícil es hacer una ley capaz de transformar la estructura legal y organizativa  de la universidad pública, donde quede garantizada su autonomía, y capacidad de acción;  al mismo tiempo, que se establecen  mecanismos estrictos de rendición de cuentas?
En cualquier caso, algo debemos hacer nosotros para consolar a quienes tienen el corazón partío

                   Publicado en Tribuna de EL  MUNDO, 7-12-2005.


Post Data: Este artículo recobra plena actualidad hoy, gracias a las puertas giratorias.



EL ABRAZO DEL OSO

Dos días antes de las elecciones a rector, escribía yo una columna de opinión sobre los candidatos. Este era el perfil del elegido: “Cobacho, es el rector ideal, por la sencilla razón de que es un hombre de leyes, y esto augura más autoridad en la universidad, ¡qué bien! ¿No les parece que con autoridad se arreglarían la lista interminable de problemas que aquejan a esta venerable institución?  Estoy deseoso de tener un rector capaz de ponerte firme, que te controle y hasta te sancione; ¡con razón, se entiende!, no de forma arbitraria como hacen otros. ¿Será Cobacho un rector renovador o más de lo mismo?. Id est questio.
Al día siguiente de su triunfo electoral, apareció la foto de El Abrazo, sobre  la que mi amigo, el profesor F.R.C hacía el siguiente análisis:




“Para los expertos en lenguaje corporal esta foto es muy preocupante y no tiene desperdicio. Es un encuentro que los protagonistas han imaginado previamente y lo han vivido mentalmente. Se ve al Ex-rector Ballesta bloqueando corporalmente al nuevo Rector Cobacho. El brazo izquierdo de Ballesta sujeta claramente el brazo derecho de Cobacho dándole a entender algo así como “todavía te controlo”, “no te olvides que te tengo bien agarrado”, “me debes algo”. Por otra parte, el brazo derecho de Ballesta agarra por el cuello al Rector Cobacho y expresa claramente lo que siente (¡te debería “ahogar” por haber ganado…!).
Los gestos de la cara son también significativos: Cobacho, incrédulo no se fía de Ballesta e intenta disimular la desconfianza que le inspira. Ballesta con amplia sonrisa parece decirle algo como “sigo en el poder, espero que no me defraudes”.

Desde aquellas elecciones, -en las que me comprometí en exceso-, he recibido muchos correos sobre los protagonistas del abrazo, pero sería muy prolijo relatarlos aquí.  Sólo decir que me  produce una satisfacción enorme  contemplar  El Abrazo. Lo tengo enmarcado y cada día lo examino antes de iniciar la tarea. Ese rato de contemplación me da seguridad.

Post Data:
Mira por donde, “el Caballero del Abrazo” es ahora  Aspirante a la Alcaldía de Murcia. Si  C´s lo consiente  (necesita los cinco concejales de Ciudadanos para ser alcalde) alcanzará su  último objetivo: Abrazarnos a todos, incluyendo al mismo tiempo la huerta prometida, el rio Segura  navegable, y la joya de su corona para la que tanto trabajó siendo consejero de obras públicas: el Aeropuerto de Corvera. Esta vez estamos ante un Abrazo Cósmico, que puede ser paralizante. Pero tal vez se convierta en una experiencia orgásmica inolvidable. Suele ocurrir alguna vez en política.



domingo, 31 de mayo de 2015



      En Extramuros de la Universidad

Es la palabra más elocuente, mágica y alucinante que he escuchado referida al escrito de un Rector. Un veterano profesor, decano él, calificaba de “Ñoño” ese escrito ¡Qué riqueza de vocabulario tiene nuestro idioma castellano! Si hubiese utilizado otros términos, supuestamente sinónimos, como remilgado, melindroso, cursi o blandengue, no sería lo mismo. Ñoño ¿Cómo encontró ese sencillo y hermoso vocablo, ya obsoleto? La capacidad de este compañero para pronunciar la palabra oportuna en el momento adecuado es admirable.

Y si no, vean: Hace ya tiempo, el rector de la UMU publicaba un artículo en la sección de deportes de la prensa regional, con el título: Somos de Primera. He de confesar que no sigo al personaje, pero, mira por dónde, unos colegas acaban de enviarme el escrito de réplica a “Somos de Primera”, firmado por tres decanos. La prensa regional no publicó el ¿despropósito? de estos veteranos profesores, -miembros del Consejo de Gobierno-, que añadían al título inicial sólo una interrogación. Claro que no es fácil aceptar un escrito que interpela al rector además de fútbol, de su compromiso con la LOU, de los ataques sufridos por dos investigadores críticos con el PHN, de la financiación de la inversión, de las partidas para sufragar el gasto corriente, etc.; y acaban estos lúcidos y osados decanos: “¿Busca algo en los extramuros de la UMU?”

Cualquiera de los escritos de este rector, -hoy travestido en político-, no resistiría el filtro de cualquier medio de alcance nacional. Pero eso no quita para lo que expresan los decanos: “nuestro rector es uno de los personajes más conocidos del escaparate mediático regional”. Quiere decir que ha tenido que sudar la camiseta, aunque no ande muy fino en literatura.
Mira que he leído escritos de rectores a lo largo de más de treinta años en la Universidad Pública, y no he encontrado uno que resulte atractivo. Hace unos meses colgué en Internet el escrito del rector de Salamanca, (también “ex”), y hubo quien expresó su asombro ante aquella pieza literaria destinada más bien a sufridores o masoquistas. Yo había leído ya a varios rectores, incluido mi ex-alumno el rector de Elche, y en general me parecieron, rebuscados, incomibles, y en ocasiones vulgares. Es verdad que no encontré ninguno que pudiera ser calificado de “ñoño”, pero, se te caen de las manos. Desde entonces sólo leo a un Rector, el de “Venceréis pero no Convenceréis”. La riqueza del pensamiento de Miguel de Unamuno hace imposible que de su pluma pueda salir algo ñoño.

Propongo que se creen unidades para enseñar a escribir, sobre todo a los rectores de puerta giratoria, que “buscan algo en extramuros”. El lenguaje y el estilo literario, hay que considerarlo como lo que es: un tema prioritario, siempre y cuando se tenga algo importante que decir.

P. D
Hasta aquí lo que publiqué en su día. Pero se da la circunstancia de que  el autor de “Somos de Primera”, es ahora  Alcalde. Leo su entrevista, y me encuentro de nuevo con un discurso  Ñoño.




domingo, 3 de mayo de 2015

                 
     CANDIDATO AL AYUNTAMIENTO


Dimensiones: 2.40 x 2.00

Inmenso, infinito, genial..., así es el Cuadro. Y, ¡lo que son las cosas!, retrata, precisamente, a un personaje  nada ambicioso… A partir de ahora habrá que ir de vez en cuando a Convalecencia, aunque sólo sea para contemplar al Rector del Cuadro. No en vano es de cuerpo entero: mide 2.40 x 2.00; es decir, tan grande como la gestión del personaje. 

Ya estuvo expuesto en el Museo de la Universidad, pero muchos estuvimos impacientes, esperando que lo colgasen en un lugar más digno. Una nueva ruta de peregrinaje se abre para viajeros, bohemios y adictos al análisis no tanto de las obras de arte, sino de los personajes inmortalizados en ellas ¿Es posible viajar a París y no ver la Gioconda? Creo que no me equivoco al afirmar, que en adelante será prácticamente imposible visitar la Universidad sin ver el Cuadro

¡Míralo, y dime qué ves! Se agolparán en tu mente imágenes sin cuento, referidas a la gestión económica, creación de nuevas plazas, promoción presurosa de los más fieles…, como nunca había ocurrido hasta entonces. Todos somos deudores, de quien pasó por estos sotos con presura, y yéndolos mirando, vestidos los dejó...
Alguien, -muy listo él-, graduado en Harvard, me habla del tamaño de los demás cuadros, ahora en situación de inferioridad; de la gestión de otros rectores que también hicieron aportaciones inestimables..., pero no hay color. Rector con mayúscula sólo hay uno en esta Galería, para enojo de politeístas. 

Miro de nuevo el Cuadro y sonrío casi sin darme cuenta, casi alegre, algo aliviado. Y mi sonrisa me acerca más a los cientos de universitarios bienintencionados, capaces de apreciar lo grande. 

Perdimos un rector como se pierde un pájaro, pero  apareció  de pronto un político enorme,  Candidato a Alcalde por el PP. Provisto de la producción cientifica obtenida mientras era Consejero, viene  dispuesto a dejar la Ciudad como la Universidad, es decir limpia como una patena.

Estamos muy cerca  de que el Hombre del Cuadro  pueda administrar otra vez vidas y haciendas.  Y, c0mo queda dicho, su  habilidad para engrosar las arcas públicas,  es enorme.

Post Data: F.R.C., profesor de Universidad y estudioso del lenguaje no verbal, ha contemplado el Cuadro  que hemos  reproducido en el Blog.  Y escribe lo siguiente:


Lo más enigmático del retrato es la cara, sobre todo la mirada. Este hombre solo ve con un solo ojo, el derecho. Su ojo izquierdo está sin vida, apagado, uno podría pensar que es tuerto.
El color de la cara nos invita a pensar que es amigo de cofradías y sociedades secretas, un gran vividor que busca en el poder dar rienda suelta a sus impulsos. Tal vez, en otro tiempo, le hubiera gustado ser virrey o príncipe de la iglesia…