miércoles, 2 de junio de 2010

¿“SYMBIOSIS" ?

Es la creación artística más formidable, que excelencia universitaria alguna haya sido capaz de generar. Seguro que la habrás visto ya. Pero si no es así, te invito a que contemples el “monumento”. Debes aproximarte al Campus de Espinardo por la entrada Norte y en la primera rotonda cercana a Medicina, encontrarás esta maravilla.

Se trata de un Volkswagen partido por la mitad, y elevado sobre una estructura de cemento. En los espacios vacios que deja el interior de este coche estrellado, aparecen plantas y flores que le dan un toque fúnebre, muy acertado, ante las supuestas muertes, fruto de un coche hecho ciscos.

Al principio, algunos pensamos que se trataba de exaltar los accidentes de tráfico. Yo dije enseguida: “No es posible; el vicerrector de infraestructura no lo habría consentido por estética, pero también por ética”. No puede ser que en tiempos de crisis se invierta en una “ocurrencia” que distrae a los conductores y mete el miedo en el cuerpo a quienes, al pasar, confunden el “monumento” con un accidente real.

Su nombre es “Symbiosis”, que quiere decir, mezcla, fusión, combinación, asociación… ¡Ya entiendo, ya entiendo! Combinación de vida y muerte, mezcla de ingenio y presupuesto, asociación de miedo y vida universitaria, fusión de excelencia y libertad de expresión, unión de miedo y colisión… Desde que entras al campus ya se te advierte que puedes acabar como el coche: “el futuro es de todos”, se anuncia en la placa.

Mira por donde, el coche reventado y destrozado me lleva a pensar en “gases contaminantes”, que también señala la placa. Porque no son coches los que más se accidentan, sino trabajadores ¿Por qué estos ingeniosos directivos no ponen en el “monumento” una figura humana, víctima de colisiones y gases tóxicos?

No es posible acabar con los “gases contaminantes” y garantizar un “futuro de todos”, como supuestamente pretenden, si no se cambia el sistema. Lo que proponen estos directivos son “ocurrencias”.


viernes, 28 de mayo de 2010

LA MUERTE

Experiencia personal de muerte no tengo, afortunadamente. Y nadie tiene experiencia de la muerte, si no ha muerto. Pero yo que, inevitablemente e inadvertidamente, me he convertido en adulto mayor, sí puedo decir con certeza que he reunido una gran experiencia con motivo de la muerte de otras personas. He tratado de hacer memoria sobre mis contactos con la muerte. Y, efectivamente ya con ocho años de edad asistí de madrugada a la primera experiencia. Después cabe destacar la muerte de dos personas más en el medio familiar, y de otras a quienes he tenido que ayudar en estado terminal. Mi presencia en un accidente de tráfico con resultado de muerte, la muerte reciente de algunos amigos... He encontrado una mujer joven que ha estado a un paso de la muerte: se ha cortado las venas, ¡intentaba poner orden en su vida!

Por mi parte, nunca me preocupó la muerte, incluso prefería morir joven. Por eso cuando surgían situaciones de “peligro” o de “riesgo” no me importaba. En la vida social y profesional no medía el peligro, lo utilizaba como una diversión, jugaba con él, lo tocaba, lo atraía y lo manejaba... ¿Es que es tan malo morir? ¿Es la vida una tragedia como pensaba Unamuno, o una “pasión inútil” según algunos existencialistas?

Hoy hablar de la muerte no está bien visto. Otras épocas crearon diferentes remedios y consuelos: la inmortalidad del alma, la serenidad del sabio, la supervivencia en los hijos y en las obras... La nuestra ha creado la estrategia del silencio. Lo que estoy haciendo aquí es transgredir la norma. No debe hablarse de muerte, ya que resulta imposible sostener con nuestras frágiles y débiles convicciones.

Llevo bastantes meses recogiendo información de los más ancianos sobre la Muerte y el sentido de la Vida, ellos que te hablan de la muerte sin miedo. Sólo temen la invalidez o convertirse en una carga. Les hago dos preguntas:

1ª. ¿Si Usted volviera a nacer, qué haría? En general dicen: “Si naciera de nuevo, disfrutaría más de la vida, no perdería el tiempo en” tonterías”, haría más viajes... “

2ª. ¿Usted que ha vivido ochenta años, noventa y cinco años… ¿por qué merece la pena vivir? Las respuestas son variadas, pero hay una coincidencia en la respuesta de mujeres ancianas de Murcia, y la que me han dado ancianas de otros países. Dicen lo mismo y con las mismas palabras: “Para Amar, Trabajar y Disfrutar.” Me basta con esto. Es más de lo que esperaba. Aprendieron en la vida que hay que ser útil, que disfrutar no sólo es lícito sino obligado, y que amar es la mayor de las experiencias.

Por mi parte, puedo decir que creo en la posteridad. Pero, ¿qué ocurre después?, ¿hay algo más?, preguntan algunos con insistencia ¿A mí me lo preguntas? Yo no espero nada de quienes, en su ignorancia, dicen saberlo. Tiene razón la Biblia, que al polvo hemos de volver. Pero con una particularidad que somos polvo de estrellas.

Por eso, cuando de pronto, a media noche oigas pasar una invisible compañía, no lamentes tu suerte. Como dispuesto desde hace mucho, como un valiente, saluda con emoción, mas nunca con lamentos y quejas de cobarde, la música exquisita. Es la visión de tantos sabios pacifistas que en el mundo han sido.

¿Qué más quieres que haber vivido y ayudado a vivir?


jueves, 20 de mayo de 2010

¿QUÉ TRAJE ME PONGO?

¿Qué ropa me pongo?, preguntó Catalina la Grande a su doncella horas antes de dar el golpe palaciego que le llevó a acaparar el poder imperial. Quien va a salvar una patria no puede vestirse de cualquier forma.

Así lo entendió la camarilla (Correas, el Bigotes…), cuando otro personaje con mucha cara dijo: ¿Qué traje me pongo?

No llevan razón quienes cuestionan los distinguidos trajes de Camps.


viernes, 30 de abril de 2010

DIFÍCIL ASUNTO

El tradicional modelo de trabajo representa un gran obstáculo para la conciliación del empleo y la vida familiar. Este modelo, todavía vigente en gran medida, propugna que el trabajador ideal es el que demuestra una dedicación total a su empleo desde que entra a trabajar hasta que se jubila; dispuesto a trabajar horarios de larga duración, además de viajar y trasladarse cuando haga falta, y que nunca permite que las necesidades de la familia interfieran con el trabajo.

Esta ética laboral es incompatible con la vida familiar; y es garantía de conflicto y de tensión. Cuando se hace insostenible la situación, son las mujeres quienes acortan su jornada laboral, y se refuerzan los roles de género en la familia. La carga de la familia moderna la lleva principalmente la mujer. Es de ella y no del hombre, de quien se espera que haga los ajustes necesarios para adaptarse a las necesidades de los niños. Es ella la que tiene que hacer una pausa en su carrera.

¿Cómo equilibrar la vida laboral y familiar? Hace sólo tres décadas, lo normal era que la mujer estuviese en casa y que el hombre se encargarse de garantizar los recursos económicos. Hoy en la mayoría de las familias con hijos, trabajan los dos miembros de la pareja; aunque hay quien piensa que las mujeres deben volver al papel de amas de casa. Pero precisamente, la oportunidad de que la mujer tenga una carrera, consiga independencia económica y desarrolle su talento lo mismo que el hombre, ha sido uno de los logros de la vida moderna.

La situación de la mujer se hace más difícil cuando piensa que no está haciendo bien ninguna de las dos cosas. Es entonces cuando entran en juego los abuelos. Imposible conciliar trabajo y familia sin abuelos. Un abuelo no tiene precio cuando estamos ante empresas ciegas a la vida familiar de sus empleados.

Las abuelas como madres sustitutas no son el recurso más deseable, aunque sí la solución imprescindible en una situación social transitoria. No hemos resuelto los problemas derivados de este cambio estructural de la familia donde los dos progenitores trabajan. Por otro lado, el divorcio y la familia monoparental hacen más necesaria si cabe la colaboración de los ancianos

Mientras tanto, las empresas no hacen lo suficiente para conciliar familia y trabajo. Muchas mujeres se ven obligadas a elegir entre tener hijos o trabajar. Y en la mayoría de los casos retrasan la edad de maternidad hasta conseguir un trabajo estable.

Es urgente, en estos momentos, el entendimiento de la organización del trabajo y sus implicaciones en la vida familiar, que tan directamente influyen en la producción de la salud personal.

¿Asistiremos, a partir de estos tiempos revueltos que ahora vivimos, a una explosión de ideas, o nuevas formas de pensamiento?


jueves, 29 de abril de 2010

TIPOS DE JÓVENES

Si pudiera pedir algo, daría orden de que nunca se fotografiaran estas tres cosas: amar, rezar y morir. Las tres constituyen una reserva de lo más íntimo del individuo humano. Pero claro, los creadores de los programas Gran Hermano y Operación Triunfo no piensan así, y han diseñado dos modelos generacionales de jóvenes de cristal, transparentes, desnudos.

Los de Operación Triunfo, son admirables, tienen una capacidad de aguante extraordinaria, son creativos, solidarios, curiosos y sobre todo sentimentales. Se trata de chicos y chicas de clase media, que viven con sus padres pero que están a punto de encontrar su primer trabajo. Una juventud con ganas de superarse, que viste con ropa progre y que no se cansan de inscribirse en cursos de formación.

Por otro lado, los de Gran Hermano, son egoístas, comodones, injustos a sabiendas. Crean un ambiente golferas, aburrido e inaguantable. Caminan buscando no encontrar trabajo, y esperan que llegue el fin de semana para entrar en trance en interminables sesiones de copas, que acaban con frecuencia en el jakuccy. Son chicos ya maduritos, sin gracia alguna para la conversación y la convivencia.

Estas son las dos mitades en que se divide la juventud actual. Unos vestidos con baquero pero elegante, educados, modernos y entregados a la trampa del éxito y del consumo; y los otros ociosos, promiscuos, arruinados a los veintitantos años, abandonados a los chismes y marujeos para poder ocupar un puesto en los espacios del corazón. Estos programas de televisión , ( han proliferado mucho), que se nutren de fechorías de los famosos de Gran Hermano, llevarán a la gente a estados de imbecilidad inimaginables. Si seguimos así, la gente no morirá de una bomba, se morirá de risa y de banalidad.

Lo de Operación Triunfo es un sueño rosa, que alguna vez se alcanza, como la lotería, si se trata de un Bisbal, por ejemplo. Y lo de Gran Hermano es un sueño turbio y perturbado que sólo produce vacío, enredo y frivolidad. Se trata de dos programas de televisión con el objetivo de ganar dinero, no de ayudar socialmente a nadie. La presencia de notables profesionales como la periodista Mercedes Milá o los psicólogos García Huete y Espinosa no cambian en nada el objetivo del programa. Ellos también tienen precio.

Hacen falta otros jóvenes, -también los hay-, preparados para trabajar, dotados de motivación, con sueños realizables, metas alcanzables y disparados hacia el futuro, porque la principal necesidad que ha quedado frustrada es la necesidad de sentido.
Si yo pudiera, daría orden de que nunca se televisen estas tres cosas: amar, rezar y morir.

domingo, 21 de febrero de 2010

CARTA ABIERTA A UN CANDIDATO A RECTOR

He oído con alborozo tus manifestaciones en el Campus de Espinardo ¡Por fin tenemos candidato “progresista”! Haces muy bien de no hablar de “izquierdas”, te restaría votos; aquí todo es Centro. Trasmites esperanza, ilusión, seguridad... Ahora sí que me lo creo, yo estaba escéptico, ¡tantas veces me habían engañado ya!, pero ahora se nota que va en serio.
Indudablemente tú eres el mejor, conoces la universidad al dedillo, ¿cuántos años estás ya en puestos de gobierno? Has participado en el gobierno de la UMU con el Rector Soler el Grande; con Roca, con Monreal… Te lo sabes todo: estrategias, habilidades, compromisos, riesgos, pactos...; conoces todos los modelos y has aprendido todos los trucos. Sólo te falta aplicar técnicas de “marketing”. En este sentido, te recomiendo que cuides el eslogan. Debes trasmitir dos cosas: que bajo tu mandato la universidad no sólo será excelente, sino también decente. E+D, excelente más decente.

Di alto y claro por qué quieres ser rector. En este aspecto, no debes aducir motivos personales, no queda bien, aunque sea la razón última que te lleve a luchar por “el sillón”. Debes expresar, por el contrario, que todo va a cambiar: se resolverán los problemas que tienen los PAS, se acrecentarán los recursos para que los profesores puedan investigar en condiciones, se acabará con el apadrinamiento en el tema de plazas, se va a desterrar la filosofía del éxito basada en la imagen, y se promoverá la Universidad de las ideas, del debate, de la tolerancia, de la libertad de expresión.

Debes mostrar que eres el Candidato con mayúscula, y que como tal te comprometes a que desaparezcan ciertas prácticas propias del antiguo régimen; que vas a mostrar tolerancia cero a las irregularidades que se observan en algunos departamentos o servicios. Esto te dará votos, porque somos muchos los que estamos desconcertados al ver que hay “mandarines” que operan como si de una finca privada se tratara. Tú no sólo eres excelente, sino también decente.
Comprendo que no es fácil ilusionar a la gente para trabajar en un proyecto de cambio, cuando otros ya hablaron este lenguaje y después su mandato resultó ser una completa decepción. Pero si quieres ganar a tus contrincantes tienes que ilusionar, encantar, seducir, prometer, incluso “embaucar”, no hay más remedio. Tienes que mostrar tus cartas: valores, argumentos, razones... Has de aparecer como el depositario de un secreto capaz de transformar la universidad.

Me acaba de llamar una periodista: “Me han dicho que vais a presentar un candidato, porque no hay ninguno de “derechas” ¿Cómo que no?, le he dicho, todo depende del tipo de compromiso que adopte. Esta terminología, (derecha-izquierda), apenas se utiliza en le Universidad; además resulta ya obsoleta incluso entre los políticos, a la hora de definir al personaje. Pero sí cabe decir que entre las gentes de derechas y las de izquierdas, -utilizo la terminología convencional-, hay una diferencia que considero importante: los primeros tienen una memoria familiar, los segundos colectiva.

La universidad de la que vas a ser Rector, tiene sobre todo un problema: los profesionales que “quema”. Es el momento de que tú, como próximo rector, (serás rector, no lo dudes), te comprometas ante una situación que no se puede sostener. Si es así, puedes contar con el apoyo de un amplio grupo de profesores y PAS, (muchos ya estamos coordinados), que desde hace tiempo se encuentran indignados, y decepcionados, pero también dispuestos a combatir por una universidad digna de este nombre.
No sé si contestarás mi carta, pero creo que debes hacerlo. Atentamente.
José Buendía. Profesor de la Universidad de Murcia.
Temporalmente: California EE.UU.


jueves, 18 de febrero de 2010

Universitarios quemados

En estos días, debo decidir cómo llevar a cabo el nuevo curso, (Febrero-Junio 2010), y me encuentro otra vez frente al problema de siempre: ¿qué deben saber los estudiantes para obtener una buena preparación?

Entre mis colegas hay opiniones para todas los gustos; algunos piensan que basta con “imponer” un buen manual y seguirlo en clase, capítulo tras capítulo; de esta forma los alumnos, -si quieren superar la evaluación-, han de memorizar teorías, el nombre de los autores más relevantes y los resultados de algunas investigaciones. Otros prefieren “recomendar” sus propios apuntes y muy especialmente los contenidos que han podido ser tratados en clase; con esto tienen garantizado el aprobado quienes logran "empollar" los apuntes tomados en clase, pero también quienes “pasando cantidad” de la disciplina, de las clases y, lo más legítimo y conveniente a veces, del propio profesor, engrosan la cola de la fotocopiadora, quince días antes del examen ¿puede un alumno aprobar y sacar nota incluso sin haber leído un libro en todo el año?

Por su parte, los alumnos, buenos chicos, se adaptan con prontitud a cada caso, (“cada maestrico tiene su librico”), no suelen hablar ni cuestionar nada. Estos jóvenes universitarios son tan buenos que soportan estoicamente lo que les echen. Y ahora, un paso más. Supongamos, -demasiado suponer-, que el estudiante consigue por este procedimiento conocer los contenidos fundamentales de la materia; estamos entonces ante una situación que es objeto de más preocupación, si cabe, para muchos de nosotros: no leyeron directamente los libros, la obra original; y para entender a un autor es imprescindible leerlo directamente, penetrar su lenguaje y observar los diferentes aspectos y algunas relaciones en las que no habíamos pensado nunca. Y más todavía, pasaron por las aulas universitarias sin aprender a pensar. No disponen, por tanto, de una opinión personal; ¡es como si hubieran perdido la esencia, como si les hubieran arrebatado el alma! Podrían llegar a ser después, un peligro social.

Sin embargo, todos los graduados en cualquier carrera pasaron, claro está, por una Facultad o Centro ¿con patente de "calidad"? Esta es la palabra mágica, tan manoseada ya por empresarios, políticos, publicistas, rectores... Se pretende “vender” un producto. Se trata sobre todo de parecer, no de ser.

Y este es el drama que quema a tantos alumnos y profesores universitarios. Pero aquí no ocurre nada, se evalúa al profesorado cada dos años, y los alumnos tienen oportunidad entonces de expresar sus opiniones. Las opiniones de los alumnos son eso, opiniones. No sigo, lo mío también son opiniones. Ahora lo que realmente interesa es la vuelta a unas clases de calidad. Hay que saber sobre todo vender imagen ¿Aquello?,que no se sepa, que no se diga, que no se note, es decir, estilo universitario.



domingo, 31 de enero de 2010

¿JUBILACIÓN? EL DÍA ANTES DE MI ENTIERRO





Con el título “Yo no me jubilo”, publicaba en La Opinión un artículo hace unas semanas. Hoy el tema recobra especial interés por la propuesta del Gobierno de aumentar la edad de jubilación hasta los 67 años. Aplazar la jubilación no sólo es rentable para hacienda, sino bueno para la salud”, decía yo entonces.

Es verdad que la jubilación en torno a los 65 años, es un logro de nuestra sociedad, pero con frecuencia se convierte en un sistema perverso de control social que desaloja a sus más cualificados elementos de producción; al mismo tiempo que constituye un factor provocador de crisis de identidad. El trabajo fijaba la posición del individuo en la estructura social y las relaciones que establecía con las demás personas. En nuestra cultura el trabajo tiene una significación muy superior a la mera obtención de unos ingresos económicos, y se convierte en la principal fuente de identidad. De ahí procede la autoimagen, el auto-respeto, el sentimiento de estar llevando a cabo una contribución útil y de ocupar un puesto en la estructura social, que determina en gran medida la naturaleza de las relaciones con las demás personas.


Desde este punto de vista, el individuo, acostumbrado durante mucho tiempo a ser guiado externamente por su trabajo, puede encontrarse desorientado cuando se jubila, ante la falta de un rol que desempeñar. La sociedad va a rechazar a los trabajadores mediante la jubilación, que se convierte de este modo en un rito de "desagregación". La jubilación obligatoria constituye un elemento importante de la política segregativa de nuestro sistema social, al mismo tiempo que homogeneiza los patrones y las pautas de conducta, de forma que bien se puede hablar de una nueva categoría social de personas "los jubilados". De entre las diferentes fórmulas de transición que pueden observarse en nuestra sociedad, los únicos ritos auténticos de separación son: el ingreso en prisión, el divorcio y la jubilación; y de entre estos tres ritos es la jubilación la que tiene unas particularidades más especiales, dado que no cabe la posibilidad de reintegración al mundo socialmente valorado.


Es verdad que durante bastantes años se ha esperado la jubilación como un período feliz en el que finalmente se iba a poder vivir sin trabajar; poder vivir de las rentas constituía un verdadero logro social. Pero actualmente la sociedad ha cambiado, y los valores no se sitúan tanto en el descanso como en la actividad ¿Qué hacer, por tanto, ante la situación actual? La tendencia de algunas organizaciones a disminuir la edad de retiro con el pretexto vano de crear nuevos puestos de trabajo, constituye una forma de poner al descubierto un comportamiento hostil, contradictorio o cuanto menos simplista, que es necesario modificar si queremos aportar soluciones adecuadas.


Desde esta perspectiva es conveniente mantener la actividad profesional mientras sea posible, aunque sólo sea como medida preventiva para mantener la salud y la competencia. No entiendo, por tanto, los datos de los que se hace eco La Opinión hoy 31 de enero: “el 81% de los profesores murcianos se jubilan antes de los 65 años”. Es posible que en algunos casos esté más que justificado por motivos de salud, burnout o mobbing, pero en general constituye un error, un inmenso error. Sólo daré un dato de investigaciones realizadas por nosotros con una amplia muestra de jubilados en la Región de Murcia: El 63% (sesenta y tres) de los jubilados manifiestan que volverían a trabajar, si pudieran. Es un dato inesperado para los investigadores que llevamos a cabo el trabajo, pero es así. Y dan sus razones:

.Satisfacción personal 74%

.Motivos económicos 56%

.Relaciones sociales 51%

.Reconocimiento familiar 31%

.Aburrimiento 27%

.Sentimiento de inutilidad 24.1%


Llevo tres días oyendo la misma música: “jubilación”. Y observo desde hace tiempo en profesionales de distintos sectores una tendencia malsana a jubilarse. Como si de chicos de programas horteras de la tele (NI-NI, -ni estudian ni trabajan-, Gran Hermano etc), se tratara; sólo hablan de que hay que jubilarse cuanto antes y “disfrutar”. Y ¿por qué no disfrutan haciendo algo útil, trabajando, creando, mejorando esta sociedad falta de modelos? Pienso que hay que fijar distintas edades de jubilación según la profesión. Y también que debe adelantarse o incluso retrasarse la edad de jubilación dentro de una determinada profesión. Todos los conocimientos psicofisiológicos demuestran que no existe una sola edad que conlleve una ineptitud para el trabajo; todo depende de la naturaleza del propio trabajo, de su organización y del estado de salud de cada trabajador.


Hoy, día espléndido de Enero, varios amigos me preguntan: Y tú ¿cuándo te jubilas? Y sin vacilar respondo: El día antes de mi entierro.


martes, 26 de enero de 2010

AUTO DE LA AUDIENCIA: LIBERTAD INDIVIDUAL Y DE CÁTEDRA EN LA UMU

La Audiencia Provincial acaba de dictar Auto, (con motivo de las amenazas a un profesor de la Universidad de Murcia), en el que tras la exposición del conjunto de hechos que han acaecido, describe magistralmente el deber ser inherente a la vida universitaria.

El fundamento jurídico sexto dice textualmente lo siguiente: “Desde un ámbito extraño a la Universidad se dirige un perturbador correo a persona en ella incardinada por su condición de profesor. Ello no le confiere ningún plus de protección penal, pero atrae inevitablemente sobre el ejercicio de su función categorías constitucionales que tornan más sensible la tutela judicial a dispensar, y más necesaria la garantía de indemnidad derivada del art 24.1 C.E.

Ello es así en la medida en que los hechos denunciados, no solo pueden representar una ilegitima constricción de la libertad individual, sino que también desde fuera de la institución pudiera en alguna medida erosionarse o perturbarse otro derecho de idéntica progenie y alcurnia constitucional, al anudarse a la función docente una prerrogativa no menos valiosa, el derecho a la libertad de cátedra, magnífico baluarte de la libertad ideológica del docente y de su derecho a difundir libremente sus pensamientos, ideas y opiniones, en el ejercicio de esa función, y en relación con los contenidos valorativos de las materias sobre las que imparte su docencia, expresando libremente sus criterios, convicciones y posiciones discrepantes, sin que por ello haya que sufrir limitaciones, perturbaciones o injerencia alguna. Y si el docente es inmune a mandatos, imposiciones o directrices del propio sistema en el que se inserta, más lo ha de ser si las presiones son exteriores, y lejos de responder a legítimas o discutibles opciones de funcionamiento académico, constituyen un burdo y reprobable hostigamiento.

Fue ese espíritu de respeto y libertad, como el ideal humanista de Occidente, responsable en buena medida del formidable prestigio histórico alcanzado por algunas universidades europeas, en cuyos venerables muros encontraron hospitalario refugio heresiarcas, disidentes y proscritos de todas las ciencias y lugares que, huyendo de rigores dogmáticos o asperezas inquisitoriales, pudieron legar a la corriente fugitiva de las generaciones, hallazgos que aún hoy asombran y pensamientos y reflexiones que allanaron los caminos del saber.”

Algo muy diferente al deber ser, pone de manifiesto el fundamento jurídico quinto cuando analiza los hechos: las actuaciones reflejan el penoso itinerario de un angustiado profesor de edad provecta que, por hechos concernientes al ejercicio de su función, ve convertida la etapa final de su docencia en una escalada de sobresaltos”. Los datos periféricos a que alude, clarifican la discreta base indiciaria, con clara referencia al "entorno".

Esa, y no otra, es la causa por la que el referido profesor va a renunciar a la continuidad en el ejercicio de las acciones penales derivadas de los hechos delictivos.
Y esto cuando, como señala el fundamento jurídico séptimo, “existen indiciariamente hechos inductivos de responsabilidad penal y partícipe o autor de alguno o algunos de ellos”.

28 Enero de 2010
Dia de Santo Tomás de Aquino

NOTA: Ahora, sólo cabe REPARAR.

domingo, 24 de enero de 2010

No es nadie

No es nadie. Era el viento.
¿No es el viento nadie?
No hay nadie. Ilusión.
¿Y no es nadie la ilusión?

martes, 5 de enero de 2010

¿Por qué les votamos?

Estos políticos son los nuestros. Son nuestros corruptos. Les votamos porque son así, y porque nosotros haríamos lo mismo. Esto es lo grave, que “nosotros haríamos lo mismo”.

domingo, 27 de diciembre de 2009

DEFENDER LA CIUDAD

Sabes qué dice Nietzsche? Querer llegar a la certeza
en el saber es como querer andar sobre seguro:
una cobardía. Hay que poner manos
a la obra; el sólo hablar no basta.

Es difícil imaginar el destino del ser humano en un escenario distinto al de la ciudad. En ella somos actores y espectadores, unas veces participamos en actividades colectivas mientras que en otros momentos vivimos nuestra propia soledad. Plaza y espacio público, morada y lugar de identidad, la ciudad marca con sus ritmos cada uno de nuestros asuntos, desde los más triviales hasta los más sublimes.

En esa compleja creación todo es posible; somos como la ciudad que habitamos. Nosotros la hemos creado pero ella a su vez nos ha creado a nosotros. Es verdad que para algunos, la ciudad aparece como la que produce delincuencia y crea insolidaridad: ruidos, polución, averías, aglomeraciones o accidentes. Sin embargo, la vida urbana no es solamente limitación y amenaza. También es, y sobre todo, una realidad con un cúmulo de recursos materiales y humanos que pueden ser utilizados para el ejercicio de la libertad, para la construcción de lo social, y para la constitución de la ciudadanía.

La sociedad murciana está ávida de rumbo. La velocidad de sus transformaciones, lo inesperado de sus cambios y el clima de infracciones urbanísticas que domina el ambiente son los síntomas más claros de esta necesidad. El regidor continúa viendo la ciudad como un plano sobre el cual se puede intervenir fríamente sin tener en cuenta la realidad social y la historia cargada de sentimientos. Pero los cambios y transformaciones de la ciudad son y deben ser cambios cargados de historia, de sueños individuales y de proyectos colectivos. Reducirlos a un concepto estrictamente técnico o político es volver a la anti-ciudad, preámbulo de la barbarie. Y no estamos lejos de esta situación en Murcia.

En materia urbanística ya no es posible empeorar más. La arbitrariedad se ha apoderado de la población. En vez de hablar, con Levi-Straus, de la ciudad como una sinfonía, como obra de arte colectiva, tenemos que ocuparnos de estrés, de malestar, y de psicopatología del espacio urbano. Las últimas intervenciones en materia urbanística demuestran que la ciudad sigue siendo una masa maleable, de infraestructuras costosas e inútiles, de tranvías que no conducen a ninguna parte…

Es momento de volver a pensar la ciudad: como lugar de encuentro; como espacio de multiculturalidad y de tolerancia. Si no actuamos pronto, nos echarán de ella, después de arrebatarnos lugares emblemático como ha ocurrido recientemente con el Malecón. Y nos conducirán en coche, -esta vez sí-, a la ciudad encantada: la de cartón-piedra, la de los grandes almacenes y las nuevas condominas.

Los ciudadanos tendremos que organizarnos para defender el espacio vital, igual que hemos hecho con el yacimiento árabe de San Esteban. Tendremos que exigir que no se malgasten los fondos públicos en obras inútiles que responden más a razones políticas que a necesidades de los ciudadanos.


QUIEREN QUE ME IMPONGA UNA CENSURA

La autocensura por miedo no es tolerable. Pero es el resultado del medio universitario donde has de tener cuidado con lo que dices.

En mi caso, el análisis y el contacto con otras gentes han cambiado la forma de ver las cosas. Ahora no soy ni flor, ni tallo, ni raíz. No soy ni rosa, ni pétalo, ni polen. Soy espina.

lunes, 21 de diciembre de 2009

¿Por qué roban?

El alcalde se llevó la pasta, pero con la conciencia tranquila. La robé porque era mía”, piensa en el fondo este regidor.

Lleva tantos años en el sillón que acabó pensando que todo aquello era suyo. Es un mecanismo psicológico que suele tener lugar en delitos económicos, y con el que se justifica de alguna forma esa conducta. Va para el cuarto mandato, y ¡ha hecho tantas cosas por el pueblo! Ha dedicado su tiempo, ha traído recursos después de múltiples contactos, ha mejorado el transporte, los espacios verdes, el “agua para todos”, las actividades de ocio, y en general la imagen de la ciudad…, no es extraño por tanto que acabe pensando que aquello es suyo.

No tiene problemas económicos, y sabía que era un delito lo que estaba haciendo, pero pensaba al mismo tiempo que aquellos millones de euros le pertenecen. Ahora está en la cárcel, y se lamenta: “¿qué hago yo aquí entre tantos delincuentes?”.

Tal vez pueda parecer esto exagerado, dada nuestra capacidad de engaño, pero por qué si no, se repite con tanta regularidad: Un Consejero, delegado del gobierno después, y con un sueldo escandaloso en la empresa más importante de la región, se llevó calentita la pasta, y hasta dejó “olvidados” en el cuarto trastero miles de euros. Cuando le vimos esposado, no parecía estar avergonzado ni arrepentido, su mirada era desafiante y placentera a la vez. El consejero no se llevó nada que no fuera suyo, ¿por qué iba a ser delincuente? “La robé porque era mía” ¿Y dónde está ahora que no está en la cárcel?

El director del Palau, sólo se ha llevado, según el fiscal, 20 millones de euros. Eran suyos, los había sudado con años de dedicación. Desde 1891 su abuelo y después su padre habían dirigido el Orfeó Catalá. La fortuna acumulada es suya, lógicamente. “La robé porque era mía”. ¿Y dónde está ahora que no está en la cárcel?

Podemos ir al Ejido, pasar por Totana, Los Alcáceres, Orihuela, Madrid y Palma de Mallorca; o bien viajar a la Valencia de los trajes y los coches de lujo…, y por último aterrizar en Santa Coloma de Gramanet. En todos los casos hay una constante: “La robé porque era mía” “¡Qué menos que aceptar unos regalos, comisiones o prebendas después de todo lo que yo he hecho por el pueblo!” ¿Y dónde está ese alcalde-diputado que no está en la cárcel? ¿Y los otros?...Ya lo tengo: Son “supuestos”; y posiblemente víctimas de conspiración.

“No es posible estar en puestos de gobierno más de ocho años sin corromperse”. Son palabras de un socialista, retirado ya de la cosa pública. La tendencia a permanecer mucho tiempo en el sillón, ya de por sí resulta sospechosa. Pero los políticos del panorama nacional están volcados y deseosos de tener cada vez un sillón más importante. That's the question.



miércoles, 16 de diciembre de 2009

LA FÁBULA DE SAN ESTEBAN

Y, ¿qué pasaría si las cosas hubiesen sucedido así?:
Érase una vez en una ciudad sin cuento donde las flores se tornaban lanzas; el rojo, amarillo; lo postmoderno, protegido por los gestores pero lo clásico, ignoto. Así iban en mi ciudad las cosas en el siglo XXI cuando un
"mendundi samaniego" se inventó la siguiente fábula más para alivio de su malevolencia aprendida en sus lecturas renacentistas que para aliviar los ánimos de tanto paisano ingenuo, pero noble seguidor de las inspiradas sentencias emanadas del poder legítimo.

Estando en ésas, escribió:
"Hace meses se detectan los primeros restos arqueológicos. No se comenta toda la verdad pero los dirigentes empiezan a sospechar que lo que va a aparecer es imparable. En realidad, ¿para que hacer un aparcamiento contra la opinión de comerciantes y vecinos? ¡Para enriquecimiento de los seleccionados que lo fueron por procedimientos "digitales" (El fabulista había conocido el caso de Caperucita, ex-concejal y el lobo, ejecutivo de El Corte Inglés con dos aparcamientos concedidos sin pasar por listas ninguna ya que pasaban por ser de "fábula"). Pero sobre todo para enriquecimiento de La Generala, la ínclita esposa del General, así llamado por ser benefactor del Bien "General" y que ha subvencionado tantos "eventos culturales" del Poder Pintoresco de aquella ciudad sin cuento.

De pronto este hallazgo pone en riesgo la inversión y dilata demasiado el beneficio. "Será mejor "compensar" a la "ínclita generala" con seis millones de euros y no hay que esperar 50 años para recoger todo el beneficio de la concesión administrativa almacenados por las hormiguitas rulantes bajo tierra. Ahora tenemos el "pre-texto" para destinar este dinero público como "lucro cesante".

Alguien piensa -alguien pensará en el Poder Pintoresco-: y si dejamos que aparezca todo y entonces capitalizamos la defensa del Patrimonio contra la misma oposición -a todo esto no hay oposición institucional todavía- como el Casino -es patrimonio-, los restos de no sé dónde, etc. La jugada nos sale redonda: tenemos el motivo para compensar a los socios y seremos los adalides en la defensa del patrimonio.

Luego, pediremos ayudas a las entidades financieras CACA, CAMA, CAXA, CAJA, etc. para que pongan la "pasta" y creamos una comisión de expertos en la que pondremos también a los nuestros de la de Alfonso X y de la de Bellas Artes de la Arrixaca por haber sabido guardar silencio y... puede que a la ALMAUMU -este chico no es malo.

Lo único que falló fue la precipitación de la respuesta de la ciudadanía. Y la jueza y el fiscal. Pero un disciplinado Zángano acata, rectifica, asume el liderazgo de la reivindicación, aparenta suspender lo ya suspendido. Sólo queda firmar un talón de...

Y con el talón fueron felices y comieron ¡bogavantes...! Colorín colorado.

Manolo Esteban

"Quien oposición haga a la Oposición y al Poder
sobre sus pasos habrá de volver
y nuevas andanzas por el Uranio
como eterno itinerante tendrá que emprender"...




sábado, 12 de diciembre de 2009

LA RAZÓN DE LA SIN RAZÓN

El primer día pensé que era un sueño; el segundo y el tercero no me resignaba; el cuarto me fui haciendo a la idea; el quinto no podía creerlo; y hoy es una gozada, pero no lo entiendo. Así he descrito mi experiencia como testigo del expolio del yacimiento árabe de San Esteban. Por mi relación con jóvenes disidentes de la Cultura Regional, estuve desde el principio enganchado a las actuaciones de la Plataforma para la defensa del patrimonio histórico.

Que ¿quiénes son los culpables del atentado a la cultura, y qué es lo que quieren? Yo no lo tengo claro, ni siquiera deseo saberlo. Hablan de una Generala que no es militar, de un alcalde que no está ni se le espera, y de un presidente en desacuerdo con ese regidor, pero que guarda un silencio obsequioso.

“Es política nada más”, dice Verónica. “Millones de euros buscan en las excavaciones”, comenta un escritor. Por si faltaba dramatismo, rabia o desprecio a lo que Verónica llama “política nada más”, alguien hace una pintada en el lugar de los hechos: “La Plataforma sois unos desocupados”. Después, otro la corrige: “Gracias Pepé”.

Hoy, diez de diciembre, todo se precipita. Una joven jueza escucha el grito de la gente, y hace lo que ningún otro juez se hubiese atrevido nunca, probablemente: ordena parar las obras que se están llevando a cabo para el aparcamiento en el yacimiento árabe. ¡Joven y mujer!, mis dos grandes debilidades.

Después, ya saben: enhorabuenas, abrazos, fiesta…, y un político de la tierra, -el mejor político que he visto por estos lares, si por política se entiende el arte de convertir el problema en votos-, que desde Bonn aplaude a la jueza y califica más tarde de “héroes” a ciudadanos anónimos, que impidieron los bombardeos de la generala y el regidor.

Sólo quiero silencio; no me contéis más cuentos. Ya no escucho la radio, no veo televisión, ni leo los periódicos. Lo que estoy viviendo es una experiencia vuelta al revés. Alguien se ha vuelto loco; pero ¿y si fuéramos todos locos?, entonces ya no es locura, me dice el psicoanalista. Una locura cualquiera, deja de serlo en cuanto se hace colectiva. Está loco el que está sólo. Y este es mi caso.

Pero si salgo a la calle, o cojo el teléfono, siempre hay algún “benefactor” que me habla sobre el tema. En fin, que también formo parte de esa locura, que ya no lo es, por ser colectiva. Ahora, libre de prejuicios, entro al trapo de nuevo: hablo, escribo y me hago preguntas: ¿Es responsable el gobierno regional del “intento” de expolio? ¿Es cierto que el discurso del PP no es uniforme, y Valcárcel y Cámara no se llevan? ¿Cómo es posible que se someta a los ciudadanos a una prueba de heroísmo de tal envergadura cuando, según dice el presidente, ya se había tomado la decisión de parar las obras veinte días antes? ¿Los agentes del cambio sobre San Esteban son populares, libertarios, agentes de Zp, independentistas, utópicos? Y los políticos ¿son ingenuos, incompetentes o mentirosos? Empiezo a sentirme mal.

Busco “bibliografía”, entro en Internet, consulto la prensa, leo a Angel Montiel, y finalmente veo Canal 7. A las cinco sesiones de este tratamiento conductual, “eureka”, ya lo tengo: “Todo fue una mala interpretación”. Quienes han liberado del expolio al yacimiento árabe, no ha sido el movimiento ciudadano, no. Ha sido la Generala, el alcalde Cámara, el Consejero Cruz, el presidente Valcárcel, el partido popular, la universidad de Murcia y algunos políticos de la oposición. Y que nadie interprete estas palabras como una invitación al cachondeo, más bien se trata de lo contrario. Es una forma de traer cordura y sosiego, y sobre todo orden.

Después, buscando mayor rigor, he hablado con bomberos, jueces, policías y taxistas. La ciudad de Murcia está triste; toda en obras, no sólo San Esteban; han instalado semáforos en las cloacas, una multitud de camiones con escombros patinan sobre las calles llenas de baba de los políticos, y un olor a humo se filtra por debajo de las puertas.

Cualquiera que sea la razón de la sin razón de esos mandatarios "victoriosos", estamos pasando por una metamorfosis; la farsa y la tragedia ocupan el escenario al mismo tiempo. A estas alturas, sigo sin saber quién es el culpable del expolio. Puede ser cualquiera; tal es la confusión en que nos han metido. ¡Si al menos se callaran los políticos!

De vuelta a casa he visto lo más curioso y alucinante: la rabia de un presunto regidor, hoy travestido en hombre de negocios, llamando “cobarde” a quien no entra en la almadraba para pescar atunes del mar menor.

El primer día pensé que todo era un sueño; el segundo y el tercero no me resignaba; el cuarto me fui haciendo a la idea; el quinto no podía creerlo; y hoy es una gozada.


jueves, 10 de diciembre de 2009

Políticos contra las cuerdas

De enhorabuena estamos. “Hemos salvado San Esteban”, decían ayer tarde algunos colegas. No han sido profesionales de la política, ni académicos de Alfonso X o de la Arrixaca, ni tampoco profesores o investigadores de la Universidad. No, no. No estaban, o bien llegaron tarde.

Ha sido un movimiento ciudadano que nació súbitamente, el que ha puesto a los poderosos contra las cuerdas. El día 27 de Noviembre escribí una serie de correos a las dos de la mañana, con el título Creo que he visto una luz. “Algo está ocurriendo en Murcia: La gente en cola durante más de dos horas denunciando la ilegalidad de las actuaciones de los gobernantes en los descubrimientos arqueológicos. Allí he visto a pintores como Belzunce, arquitectos como Iracheta, profesores como Jesús Galindo, jóvenes con estudios y personas mayores sin cualificar... Quiero decir que se trata de un hecho muy relevante. Hace ya muchos años que no habíamos visto cosa igual ¿Cuándo un grupo tan numeroso de gente, a altas horas de la noche se ocupa de algo que aparentemente no tiene que ver con su vida ni con la de su familia? Acabo de llegar a casa con los pies cansados, pero lleno de esperanza. No era previsible esto en Murcia. Por eso creo que estamos ante un hecho significativo. Ayúdame y te lo explicaré mejor".

Hasta aquí el correo que yo envié a los amigos. Alguien muy listo él, graduado en la Sorbona, llegó a decir: “esto es cosa de cuatro desocupados”. Pero la Jueza ordenaba ayer parar las obras, de acuerdo con las denuncias presentadas por la Plataforma para la defensa del patrimonio histórico. En consecuencia, el presidente Valcárcel declaró que "la magnitud de los restos hallados en San Esteban hace imposible construir un aparcamiento".

A partir de hoy en Murcia, Prometeo ha dejado de estar encadenado; Antígona, enterrada con vida, deja la tumba. Las cadenas del miedo de la prudencia y de la mentira han sido reducidas a nada.

Los inquilinos de la Glorieta y de San Esteban deben saber, que algo nuevo va a nacer en Murcia. Algo en el cuidado de la Naturaleza, en la Cultura y en la Educación.

No era un sueño. Es realidad. “Creo que he visto una luz”.


domingo, 6 de diciembre de 2009

Y en esto llegó el Fiscal

Cuando las Instituciones no funcionan,
los ciudadanos no tenemos más remedio
que salir a la Palestra.

Quiero que me entiendan bien. Vaya por delante el respeto y la consideración que las autoridades merecen, pero lo palpo en la calle, se nos quiere confundir y eso es inaceptable y produce indignación. Incluso algunos periodistas de medios regionales mordieron el anzuelo y sólo informaban de lo oficial. A estas alturas, seguimos sin saber por qué el alcalde no visitó San Esteban, -el alcalde no está, escribí entonces-; por qué se confeccionaron informes que distorsionan la realidad; por qué se tomaron decisiones tan torpes e irregulares; por qué esa “pertinaz sequía” de comunicación, precisamente desde la sede del “agua para todos”.

Veamos la película en la que se comportan como niños interesados: podemos visualizar a nivel imaginario en primer lugar a un tal Cruz, en pañales, jugando con casitas de barro en un poblado árabe junto al desierto, (¡qué bien me vendría ahora el hormiguero de Canal Cuatro!), al Alcalde Cámara con un fardo de informes irregulares, al presidente Valcárcel en procesión de silencio hasta ver si escampa, al Rector de Obras Públicas asesorando cómo meter la mano sin que se note; a los arquitectos de la Comunidad Autónoma “cavando zanjas en el camino de Santiago” para justificar la destrucción del yacimiento; a la Generala presidiendo la función e inclinándose después para recibir la medalla de patrimonio cultural, eso sí una vez finalizadas las obras. No sigo, en la lista estamos todos, también los que dejaban hacer pudiendo avisar a tiempo, o quienes entretenidos con "la excelencia", mirábamos nuestro ombligo de universitarios, cuando es sabido que “todos los ombligos son redondos”, y que la universidad alejada de la realidad nunca será excelente. Pero la pregunta clave para entender este galimatías sobre el expolio del yacimiento árabe más importante de Europa, es quiénes son los beneficiarios de unos intereses económicos que sin duda alguna existen.

“El Alcalde no está en San Esteban”, titulaba hace unos días. Hoy escribo: el Fiscal sí está en San Esteban. Esta noticia nos llena de esperanza: “la Fiscalía abre diligencias por las obras de San Esteban. El ministerio público investigará si se dañaron los restos árabes, tras la denuncia de la Plataforma por la defensa del patrimonio”.

Ahora ya sólo necesitamos un juez, pero no un juez cualquiera. Un juez con arrojo y bien armado, porque se trata de "peces gordos". Yo voto porque venga el juez Garzón (déjenme soñar) y ordene la búsqueda y captura de los regidores responsables del expolio, del Consejero de Cultura, también de los arquitectos que distorsionaron la realidad, de los políticos que se quedaron en sus despachos mientras la gente estaba en la calle a media noche tramitando las denuncias ante el Seprona; de los que llevan importantes intereses económicos en el expolio; de los universitarios que no se enteran o no les importa la Ciudad Árabe…

Hay situaciones en las que no tenemos más remedio que reaccionar; y la más importante es cuando quien gobierna pierde la dignidad y la decencia.