jueves, 24 de marzo de 2011

El Cerebro de un Piloto de F18


Cuando un piloto de F18 aprieta el botón rojo marcado con las cuatro letras FIRE, se considera a sí mismo como el último elemento de una cadena de mando-planificación-ejecución en la que él se limita a realizar de forma eficaz "su trabajo". Le han enseñado a controlar las emociones porque pueden interferir en la eficacia de su actuación; y una vez en tierra se cuidará de que las imágenes de su ataque no tengan significado emocional alguno, se trata de simples fotografías recordadas como los "resultados de su trabajo" y a las que etiquetará poniendo de manifiesto la calidad del mismo. El piloto está convencido de que es un instrumento de la cadena de acciones de combate en la que los auténticos responsables están más arriba; necesita interiormente desplazar la responsabilidad de la acción agresiva a la cadena de mando de la que ha surgido la orden, una cadena de mando tan dilatada y tan amplia que la responsabilidad de la orden queda parcialmente diluida a lo largo de ella. Está tranquilo, debe estarlo para desarrollar a la perfección una labor tan "exquisitamente delicada", y que transcurre a una velocidad que no podemos ni siquiera imaginar, en décimas de segundo.

El único pensamiento es destruir el objetivo, destruir al enemigo, cumplir la misión. Y para ello lleva dos máquinas: 1) una el avión, un diseño de alta tecnología que paradójicamente permite ver el mundo al revés; y 2) dos, un cerebro construido "a prueba de bombas" para en el aire ser frío y eficaz; él sólo cumple órdenes y se limita a batir al enemigo.

El piloto ha sido entrenado para conocer y mantener una relación muy íntima con su avión. Se trata de un vínculo que llega más allá del tradicional soldado-fusil; el avión no es sólo el arma con la que atacar al enemigo, es también el que le mantiene vivo en el aire. La vida del piloto depende de su avión y esa dependencia expresa especialmente la relación existente entre ambos; esa vinculación extrema o "matrimonio simbiótico" marca una actuación especial, una prolongación hombre-máquina donde cada deseo del piloto tiene su réplica en un movimiento del avión. Estas circunstancias hacen que los preparadores de los pilotos tomen muy en serio las pruebas de selección en función de determinados perfiles de personalidad y la presencia de capacidades específicas. Han de tener un nivel alto de estabilidad emocional, alta motivación de logro, habilidad espacial, baja ansiedad ante la muerte, rapidez en la toma decisiones, alta necesidad de adhesión que se consigue gracias a la estructura jerárquica del mando, y una mente fría que no mide las consecuencias de sus actos.

La selección y el entrenamiento de los pilotos de combate
suelen ser muy duros. Se les enseña a considerar todos y cada uno de los detalles para utilizar "su máquina" hasta una precisión milimétrica, la perfección en la destrucción del objetivo; y de forma muy sutil se les inculca también el odio al enemigo, la necesidad ideológica de contribuir a los "intereses nacionales", la cooperación y dependencia con los compañeros de armas, y la posibilidad de ofrendar una porción de la propia individualidad. Un piloto en combate tiene la posibilidad de satisfacer estas necesidades particulares que han sido fomentadas y desarrolladas, por lo que resulta gratificante para muchos el hecho de salir a bombardear Trípoli; ellos llevan muchas veces un sobrenombre que les identifica con animales agresivos, p.ej. Cobra 1, Leopardo 4..., que también aparecen reflejados en sus cascos.

Por otro lado, están entrenados para tener gran confianza en sí mismos y en sus compañeros, hasta el punto de que si alguno cae tiene la plena seguridad de que será rescatado. Esto les hace pensar que son invencibles; en el cerebro de un piloto de F18, qué duda cabe, hay cierta dosis de megalomanía.

Después, cuando se desarrolla la conciencia, los pilotos que han intervenido en los bombardeos y han visto los efectos de su acción, que son muy jóvenes y tienen una formación muy variada y rigurosa, pero que ven con sus propios ojos imágenes a las que en un principio no dieron significado emocional alguno, pueden después vivir con cuadros clínicos por algo tan "normal" e "inocente" como es el desempeño de su ejercicio profesional: destruir el objetivo, destruir al enemigo, cumplir la misión

miércoles, 23 de marzo de 2011

La Neurosis del Poder

Diputado: Es un momento muy duro el que estoy pasando. En el partido me han dicho que… Necesito algo que me dé fuerza.
Psicólogo: ¿Y cree que este problema puede solucionarse con pastillas?
Diputado: En fin ya sabe como es nuestra actividad. A veces no se consigue dormir o te sientes nervioso, y tomas lo primero que te cae en las manos.
Psicólogo: ¿Se siente satisfecho con su vida?
Diputado: ¿Satisfecho?, como el que siempre tiene miedo. Mientras cuente con el partido, soy un dios; pero si me dan de lado, no soy nadie. Uno no puede fiarse: quien hoy está contigo mañana puede traicionarte …
Piden ayuda porque sin el cargo padecen angustia de no existir:
¿Pero si dejo este cargo, qué hago?
Si dejo de ser alcalde, necesito ser diputado.
Si dejo el sillón de rector tengo que ser consejero; si no ¿qué hago?
Si ya no soy concejal tendré que ser director general de algo.

Aquel que ha disfrutado de privilegios durante años, sin tener capacidad para merecerlo, ¿cómo podrá sobrevivir sin un cargo.

jueves, 17 de marzo de 2011

¿Karoshi en Murcia?

Hace unas semanas publiqué un breve artículo sobre la hibrys de los políticos, y tuvo su interés, según me dice una periodista desde Madrid. Ahora me piden algo parecido sobre Karoshi (como si yo fuera especialista en nombres exóticos), también para un reportaje.

El Karoshi -no sé si conoces el fenómeno- provoca que los trabajadores se suiciden (o mueran de forma no voluntaria) por un exceso de trabajo. He pensado que tal vez me puedas ayudar por tu conocimiento sobre la vida y milagos de personas influyentes. Ya les he dicho a los periodistas que en Murcia no hay karoshi; que aquí se vive como dios y que esta vez muy poco puedo aportar yo. Pero en nuevos correos me piden que diga..., ¡qué insistencia para que hable de algo que no me interesa!

Busco karoshi por todo el territorio regional y casi no encuentro nada; a lo más los apuros del Alcalde Cámara con motivo de temas urbanísticos, pero ¿es esto karoshi?, no me lo parece; con más cara que espaldas, Cámara acaba de decir que es feliz (después de 16 años en el sillón de la Glorieta), y que sólo necesita para su felicidad seguir siendo alcalde. Observo el comportamiento del autor del nuevo aeropuesto, y tampoco veo karoshi por ninguna parte; esto me tranquiliza, Ballesta no se suicida. El presidente de la patronal, los directores de las Cajas de ahorros, el presidente del Real Murcia, el Rector de la Universidad, el cardenal Mendoza etc. etc., afortunadamente, no son víctimas de karoshi. Únicamente, he encontrado indicios de este fenómeno japonés en el presidente Valcárcel, después del episodio frente a su casa de la Gran Via, y en el Alcalde de Totana, según me cuenta su novia brasileira.

En fín que he tenido que salir de Murcia para entender el fenómeno. Botín (me dicen que apenas duerme), Rubalcaba (que apenas come), Zapatero (que apenas piensa) y una larga lista son candidatos a karoshi, si no toman medidas de urgencia, y trabajan menos. No así Rajoy que se le ve muy relajado.
En situación de alto riesgo se encuentran Camps y Gadafi.

Si este correo sirve para que trabajes menos y disfrutes más, me doy por satisfecho. Y si encuentras algún "karoshi-mao" en Murcia, o algún "marchante de la huerta" con estrés crónico, me los mandas para el reportaje.

miércoles, 9 de marzo de 2011

TIPOLOGÍA UNIVERSITARIA


Desde la perspectiva del llamado estilo universitario, hay autores que clasifican, jocosamente, a los sujetos en tres grupos o categorías:

PRIMERA. Personas Inteligentes : Son las que hablan de nuevas ideas, nuevos proyectos, sueños realizables, metas inalcanzables.
SEGUNDA. Personas Mediocres: Son las que hablan del tiempo, de las comidas, de la moda, del dinero, del "carguito" o de cómo conseguirlo.
TERCERA. Personas H. P. Son las que hablan de los demás, y sobre todo les hacen la “puñeta”.

Podríamos señalar también subcategorías en cada uno de estos grandes grupos, pero es materia de prácticas en psicopatología.
Los diferentes tipos alcanzan especial significado, si se analizan desde la perspectiva de la Psicología de la Educación o la Pedagogía Social. Pero lo más divertido es clasificar a los sujetos, teniendo en cuenta la Psicología Evolutiva. Se da el caso, -si tomamos como unidad de análisis la universidad pública española-, de que un sujeto/a perteneciente a la primera categoría al entrar en la institución, pasa a formar parte del segundo grupo cuando ya es doctor; y finalmente al cabo de unos años, si consigue plaza de funcionario, se instala definitivamente en el tercer grupo.
El proceso evolutivo es más evidente aún, si este funcionario ha recorrido ya el camino de sumisión que supone en muchos casos el paso de TU a CU.

En la sociedad en general, ocurre prácticamente lo mismo. Muchos se transforman de forma súbita en H. P., al ocupar un sillón.

Lo menos que podría decirse del poder es, que su vocación ya resulta sospechosa.

viernes, 4 de marzo de 2011

AHORA NO SABEN QUÉ HACER CON ÉL

Gadafi no siempre fue así. En realidad, en sus primeros años hizo la reforma agraria y la nacionalización del petróleo , dedicando gran parte de los recursos a mejorar el bienestar social de las clases populares. Sus primeros años se caracterizaron por un intervencionismo del estado en la economía, que incluía la nacionalización del crédito a través del Banco Central Estatal. Y presentó aquella experiencia como la tercera vía entre capitalismo y el socialismo, asociado entonces a la Unión Soviética.

Esa tercera vía se transformó, más tarde, en capitalismo popular, desarrollando políticas públicas que cambiaron significativamente muchas de las reformas que había realizado en los primeros años de su mandato. Una de tales medidas fue favorecer la privatización de las empresas productoras y distribuidoras de petróleo, facilitando y estimulando la inversión extranjera, la cual alcanzó su máxima expresión en la década de los noventa. Los gobiernos occidentales compitieron para conseguir favores de Gadafi. El gobierno de Blair incluso liberó a los responsables del atentado terrorista del avión Pa Nam, que había ocurrido en territorio británico y Berlusconi realizó campañas de promoción de Gadafi . Y para no ser menos el Presidente Aznar primero, seguido de Zapatero y del propio Rey visitaron a Gadafi con una lista de ruegos e inversiones. Estas privatizaciones alcanzaron a la mayoría de las empresas públicas que -realizadas dentro de un sistema dictatorial- fueron acompañadas de una gran corrupción que enriqueció a los miembros de la familia Gadafi. Los cambios , alabados entonces por Aznar, se hicieron bajo la supervisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) que, en su último informe, señalaba el estado de la economía de Libia como muy bueno.

Lo que esta visión optimista de la economía libia ocultaba es que tales medidas, estaban dañando muy seriamente a las clases populares. La subida de los precios de los alimentos y la eliminación de los subsidios públicos crearon revueltas que precedieron a la última movilización. Al final la gente ha salido a la calle para exigir al dictador y a su camarilla el final del régimen.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que las armas y equipamientos de represión que Gadafi tiene a su disposición fue suministrada por EEUU, Gran Bretaña , Francia y España. Hablar de Gadafi es hablar de corrupción y armas para adquirir petróleo por parte de poderes autodefinidos como defensores de los derechos humanos. Ahora no saben muy bien qué hacer.


miércoles, 2 de marzo de 2011

SU GENEROSIDAD CAUTIVÓ A MUCHOS

Generoso, interesante, atractivo, espiritual, artista, un ser sensible, fuera de lo común…,¡y ha muerto tan joven!... No ahorran calificativos los que le conocieron o fueron alumnos suyos para describir al profesor de Arte, Javier López Navarro, que era diferente.

En estos momentos mi corazón sufre al saber lo que le ha pasado y de qué forma, me escribe un antiguo alumno desde Madrid. “Siento su muerte, porque de alguna forma revivo una parte de mi vida con Javier, al que conocí como un ser espiritual, con la seguridad de que existía más vida después de esta vida que tanto sufrimiento le causaba”. Javier buscaba con insistencia el sentido de la vida.

Este es el perfil de un hombre crítico con esta sociedad frívola y estúpida. Un hombre especial como persona, y un modelo a imitar como profesor. Sus hijos José Javier y Rocío han perdido un padre, pero conservan un ejemplo a seguir. Otra vez leo y oigo las mismas cosas: “Javier era un hombre muy atractivo y con una conversación muy interesante”. En algún lugar se encuentra su energía, dice una antigua alumna; “yo estoy convencida que en ese momento su alma se liberó, voló, así lo espero”.

Era un Viernes por la noche sobre las doce menos diez. Los que presenciamos el accidente, sufrimos mucho. No hay derecho, no hay derecho..., me decía yo a mí mismo. Alguien me envía un correo electrónico: “espero que al menos no sufriera y su agonía fuera rápida. Lo siento por sus hijos, sufrió mucho por ellos”.

Ha sido noble, excesivo, formidable, imposible, grande, generoso, singular, profundo, extraordinario… Bien puede decir ahora Javier, con toda razón: “Confieso que he vivido”.

miércoles, 23 de febrero de 2011

UNA PREGUNTA

Me preguntan algunos que ¿por qué escribo? Es verdad que mi persistencia en los medios merece una explicación. Puedo decirles que escribo por las siguientes razones:

1. Para no enloquecer. Escribir es para mí la única respuesta sensata a una situación demencial. He contraído el vicio de mirar la realidad, y necesito el escudo de la escritura para protegerme de ella.

2. Por el placer de incordiar, sólo posible con personas queridas. Escribir es lo único que puedo permitirme para garantizar mis mejores sentimientos. La relación con los amigos de ayer, que son los enemigos de hoy o de mañana, me lleva a escribir historias, para poder comprender.

3. Porque un grupo de lectores me refuerza con sus mensajes y llamadas. Es verdad que sin pretenderlo, se ha formado un círculo de lectores de entre diversos colectivos.

4. Porque quiero contribuir al Cambio Social. No me interesa para nada el cambio político; si viene, bien venido sea; pero si no va acompañado de una transformación de las creencias, de las actitudes y de los valores, de poco sirve que cambien quienes ocupan los cargos. Ya hubo cambio político en la Región, y seguimos cabalgando sobre la Cultura del Chipirripirrín. El carácter radical de la crisis que atraviesa la Cultura Regional pone de manifiesto que lo que está en juego son las ideas más incuestionables, el horizonte de nuestros significados, nuestra comprensión cotidiana de la vida como un proceso racional, regular y rítmico. ¿Cuándo seremos capaces de salir de ese universo cerrado y autista, en el cual los ruidos sin significado reproducen el sentido básico de la crisis?
Todavía han de ir con la cabeza baja en esta Murcia profunda, -tan acogedora para las personas que vienen de fuera-, quienes no comulgan con el "discurso" y con las propuestas que salen de San Esteban o de Acisclo Díaz. Su influencia es tanta que lo impregna todo: el deporte, los toros, la música, los conciertos, la gastronomía, los libros, todas las actividades de ocio y hasta los cada vez más frecuentes desfiles procesionales.

Mi compromiso por el Cambio Social, desde hace años, me lleva a crear opinión pública sobre temas que considero importantes, aunque sean considerados delicados o peligrosos. Tal vez este sea mi sino. Un columnista de un diario nacional me ha dedicado uno de sus comentarios con motivo de los síndromes que padecen los políticos. Este columnista acaba diciendo que “se trata de un hombre inteligente...y por eso peligroso”; ambas cosas son falsas, como saben muy bien quienes me conocen.
Yo siempre seguiré escribiendo; sencillamente porque me encanta y me produce placer; pero también porque tiene efectos saludables para el cambio del statu quo. Escribiendo, pretendo ayudar a unos, incordiar a otros, y provocar la sonrisa de los más cautos.

sábado, 19 de febrero de 2011

¡Bienvenidos al tercer mundo!



Les propongo intercambiarnos sueños y palabras. Cuando llaman los solos de la vida, solos de contrabajo y contratiempo, no es posible seguir como si nada.
Les propongo pararse a pensar en medio de tanta "cantinela".
Les propongo que la palabra deje de estar amordazada.
¿Será la crisis una oportunidad para ver el mundo de otra forma?

Unas cuestiones sobre la Crisis:

PRIMERA. Una crisis económica es el detonante de ciertas patologías, ¿cuáles son las más frecuentes?

SEGUNDA. ¿Qué atemoriza realmente al hombre -o mujer- en estos casos?

TERCERA. Es un hecho que algunas de las obras más valiosas de la humanidad se han hecho desde la miseria. ¿Podrías dar alguna explicación a este hecho? ¿En qué contextos el hombre se hace más creativo?

CUARTA. Vemos que muchas personas se anquilosan en sus puestos de trabajo, cuando todo transcurre con normalidad. ¿Asistiremos, a partir de estos tiempos revueltos que ahora vivimos, a una explosión de ideas, de obras literarias, vuelta a la espiritualidad o nuevas corrientes de pensamiento?
En cualquier caso, ¿qué lecciones positivas puede sacar el ciudadano de una crisis?

En la psicología de cada persona no existe un progreso verdadero sin discontinuidades, como ésta, en las que logramos ponernos en tela de juicio a nosotros mismos. Sumidos en “la política del ladrillo”, (made in Spain, ésta no se debe a EE.UU), en una sociedad “robotizada” sin “educación para la ciudadanía”, viene como agua de mayo la crisis.

Quiero que me entiendan bien: Yo no la quiero, pero llegó. Como una necesidad de novedad, de frescura, de vuelta a empezar. Al destruir nuestras certezas sobre la especulación y riqueza para todos…, todo se vuelve nuevamente imaginable. Nos habremos vuelto ligeros, sencillos, decentes.
¡Bienvenidos al tercer mundo!

lunes, 14 de febrero de 2011

Perder el Tiempo

Cuando Dios hizo el tiempo, lo hizo todo, dice un refrán irlandés. “El tiempo es oro”, “no tengo tiempo”, “matando el tiempo”, “perder el tiempo”, “ganar tiempo”. Todos acosados por el tiempo. El tiempo vuela y se convierte en un tesoro inalcanzable. La posibilidad de ganar tiempo preocupa al hombre desde hace mucho, y no solo porque el tiempo es dinero, sino porque el tiempo es el producto de un arte divino.

Actualmente el tiempo tiene una prioridad máxima porque el tiempo es libertad. Y, por ello, “no debemos desperdiciar el tiempo”, “debemos ser puntuales”, debemos diferenciar el tiempo del trabajo del tiempo del ocio... El objetivo es su aprovechamiento intensivo, de forma que se utilice la división en segmentos cada vez menores del tiempo para producir, acumular y organizar las capacidades.
Nuestra actitud frente al tiempo es un reflejo de nuestra actitud frente a la vida, y también respecto de nosotros mismos. Una persona con una agenda repleta de citas y encuentros, aparece como una persona importante. Y cuanto más dificultades tenga para fijar una fecha, más se eleva su importancia. Quien pone fechas dispone del tiempo de los demás, y quien permite a otro disponer de su tiempo está en posición inferior. Son muchos los que se han convertido en seres inquietos, impacientes, irritables por su actitud ante el tiempo. Otros por el contrario son personas tranquilas, sin prisa al parecer, disfrutan del momento sin mirar el reloj. ¡Qué diferentes sensaciones produce una entrevista realizada por Jesús Quintero a la que puede hacer un Carlos Dávila !. La consulta de un psiquiatra o la de un terapeuta de orientación analítica expresan distinto valor del tiempo y sobre todo una actitud diferente.

Cuando alguien me dice que no tiene tiempo, que le gustaría hacer deporte, escuchar música o pasear, pero no tiene tiempo, entiendo perfectamente el mensaje. Siempre hay tiempo para lo que uno quiere, y si es interesante lo que quiere, ese tiempo produce una gran satisfacción: “Te recuerdo Amanda… son cinco minutos, la vida es eterna en cinco minutos…”.

El tiempo en nuestra sociedad va asociado al aumento del dinero y al incremento de la producción y la velocidad; por eso “el tiempo es oro”; pero también es estrés, insomnio, ansiedad, depresión y otros muchos trastornos ¿Dónde está el tiempo para los niños, el tiempo para los amigos, el tiempo de ocio?
Parece que el ser humano sólo puede ser feliz sin el tiempo. El hombre aspira a ser inmortal en la “alegría que quiere la eternidad” de Nietzshe, en “detente, eres tan bello” de Goethe, en la bienaventuranza de los cristianos, o en el Eros de Platón y de Freud. La felicidad sólo se produce en la huida del tiempo. Y con el tiempo parece pasar lo mismo que con la felicidad, que no se reduce sino que se multiplica al compartirlo.

martes, 8 de febrero de 2011

Modelo S.O.S. contra la Crisis


Las circunstancias económicas han traído consigo un aumento en la inseguridad laboral por un lado, y por otro el desempleo que se está convirtiendo en el principal problema para determinados colectivos de trabajadores, y con especial gravedad en el caso de los emigrantes. Estas situaciones constituyen un foco de preocupación constante que aumenta los niveles de estrés.

Frente a los tratamientos farmacológicos, hemos ideado, el profesor Ramos de Salamanca y yo mismo, el modelo S.O.S., que apela a la inteligencia y a la voluntad de las personas y de la sociedad para buscar soluciones. En este momento en que se ha disparado el número de desempleados, hay que fomentar el espíritu de supervivencia, al igual que hicieron nuestras abuelas en épocas peores; mejorar la organización de los recursos que existen, algo que recae en las administraciones, partidos políticos y empresas; e impulsar la solidaridad entre los más necesitados, intentando ayudar a las ONG que apoyan a las personas que peor lo están pasando. No hay que psicologizar ni psiquiatrizar la crisis económica, como se está haciendo en algunos casos, cuando sólo se habla de atención psicológica a los desempleados. En su lugar proponemos un modelo que exija esfuerzo de todos los colectivos profesionales y sociales, y de los propios afectados.

La actual crisis económica, psicológica y social se nota en el aumento de los cuadros de estrés crónico, ansiedad y depresión, y que también se está viendo una mayor vulnerabilidad física en las consultas de atención primaria. Hay un repentino paso de la sociedad del bienestar a la del malestar, que afecta profundamente a personas que pasan del todo a nada. En vez de fármacos, a los afectados hay que darles técnicas de: supervivencia, organización y solidaridad. Estos tres términos comprimen en las siglas S.O.S. una serie de técnicas y de acciones que constituyen el modelo que hemos ideado.

Estamos convencidos de que aplicar internacionalmente S.O.S. podría ayudar a paliar el sufrimiento emocional de los desempleados, cuya mejor medicina será disponer de estrategias eficaces para reincorporarse a la vida laboral.
La primera S de las siglas se refiere a las técnicas de supervivencia y solución de problemas en la que hay que entrenar a los afectados para resolver su situación. Hay que pasar de las lamentaciones a ejecutar planes de acción con eficacia, eficiencia y efectividad. Este punto concitaría la intervención de todos los profesionales que puedan solventar problemas clínicos y laborales, con una perspectiva individual y familiar. A veces bastará con una buena orientación laboral; otras con que el individuo fortalezca su resiliencia.

Tras la O se aglutinaría la organización de recursos y de medios disponibles de todas las instituciones, así como la necesidad de coordinarlas a nivel mundial.
La última S define la necesaria solidaridad social. Es una llamada a colaborar económica y humanamente con los más desfavorecidos. El apoyo social constituye la variable más importante para amortiguar los efectos del estrés.

sábado, 5 de febrero de 2011

Devoción, Poder y Lágrimas

El obispo le dijo al alcalde

quita el baile,

y el alcalde fue y lo quitó.

Se casó la hija del alcalde

y hubo baile hasta las dos…

Coplilla popular

Ante la adversidad, lo mejor es rezar. “La oración todo lo alcanza”, y si no a las pruebas me remito ¿hay mayor logro que el poder? Lo consiguieron sin mérito alguno, gracias a sus plegarias. Las tres figuras de mi novela tienen algo en común: rezan hasta la extenuación, lloran a lágrima viva y les fascina el sillón. Mendoza tiene unas prácticas de piedad tan asombrosas que para mí las querría yo. Ballesta sabe conjugar con fervor, de rore coeli y de pingüidine terrae. Y el Alcalde implora desde el trullo a todos los santos, consiguiendo de nuevo el sillón del poder ¿No les parece mágico? “Quiero que Dios y sólo Dios dicte sentencia”. Son palabras de alcalde.

Los tres dedican tiempo a llorar, produciendo reacciones de ternura y compasión en crédulos e incautos, que son cantidad. Mendoza se estremece ante su obra, y le provoca llanto el estipendio que generosamente llega como el maná desde la Glorieta. Sin afán de lucro ha montado su universidad, (el Vaticano se la adjudica), que le da cien vueltas a todas las de su entorno ¿Cómo si no Concejales y Consejeros sin estudios superiores, asistirían a sus aulas en busca de un título prestigioso? Estos ejecutivos, con largos años de servicio en la política regional, han sabido escoger la excelencia, cuando ya tienen garantizada, de por vida, la decencia.

Por su parte, Ballesta pasará a la historia no por el Aeropuerto, sino por el Aquarium, una obra imprescindible que ha venido a engrosar las arcas de la universidad pública. Este hombre es un fuera de serie incluso cuando se pone a llorar. Durante los ocho años de mandato, no abandonó la hacienda. Investigó más que nunca, quitándose horas de sueño ¡que duda cabe!, ya que el cargo de rector apenas permite publicar. Unos colegas me pasan el currículum que ha cosechado durante esos años, y les aseguro que impresiona. Quieren estos veteranos profesores, -miembros del Consejo de Gobierno-, que sea mi pluma quien dé a conocer las maravillas de un personaje que abandonó la academia demasiado pronto ¡Una gran pérdida para el avance del conocimiento!, pienso yo. Sin embargo insisten en que fueron otros “científicos” los que hacían el trabajo, cuando él se dedicaba, con tanto acierto, a la difícil tarea de gobernar. Esta conducta de dudosa legitimidad yo no me la creo, viniendo de un personaje que reza.

A la tercera figura de esta santa trinidad, ya no le quedan lágrimas. El Centro Penitenciario de Sangonera quedó purificado con lágrimas de Alcalde, que por “error judicial” se convirtió en su retiro ¡Las lágrimas de alcalde no son lágrimas cualquiera! Ahora, la gente le aclama y vitorea con razón. “El pueblo siempre lleva razón” ¿Acaso un hombre que reza, puede llevarse la pasta?

En definitiva, líderes muy distintos, pero con vidas ejemplares. Los tres tienen lo que hay que tener: devoción, poder y lágrimas. Y el misterio de su eficacia no es otro que: A Dios rogando y con el mazo dando.

lunes, 31 de enero de 2011

A un Senador del PP

De dónde a mí que todo un Senador dedique tres columnas, casi una página del periódico, para una reflexión mía sobre las declaraciones del presidente Valcárcel? Dice mucho a su favor, que este hombre se ocupe de las opiniones de un ciudadano de a pié, es decir de un don nadie. Y todo porque hace unos días tuve el atrevimiento de aludir a las declaraciones políticas de Valcárcel en rueda de prensa.

El senador autonómico del PP por Murcia, Pedro Manuel Hernández, se refiere con detalle, aunque no con rigor, a mi formación humanística, religiosa y psicológica, pero no quiso, no pudo, o no supo ocuparse del fondo de la cuestión: la persecución de su partido y la injusticia cometida contra tres regidores al ser arrestados por casos de corrupción urbanística, acusados de fraude, prevaricación, tráfico de influencias, cohecho y blanqueo de capitales. Sin afán de polemizar, quiero decir al senador, de forma telegráfica, lo siguiente:

Como hombre ilustrado, debe saber diferenciar la ironía, la metáfora y las comillas ¿Por qué no lo hace? Dada su formación multi-disciplinar, no entiendo por qué se va por las ramas, haciendo casi unas memorias, salpicadas de latinajos que dice haber aprendido durante sus largos años de estudio en centros religiosos. Habla de un obispo, Sanahuja, de un jesuita, Penagos, del profesor Gutierrez, de Cela, etc., en un largo e infumable escrito más propio de otra época. El discurso de este hombre se me antoja una reencarnación del espíritu de la Escuela Nacional Católica, es decir de aquellas gentes que representaron y siguen representando en la memoria de muchos “lo mejor”, que este país ha dado, etc.

Se necesita mucho valor para justificar la persecución anunciada, y más todavía para apoyar a los tres regidores encausados. El Señor Hernández no acaba de encontrar el lugar, el momento y la medida. No en vano tuvo que retirar del parlamento, su pregunta al Gobierno. “Un senador en la Inopia”, titulaba el País.El PP del Senado desautoriza una moción del parlamentario de Murcia, Pedro Manuel Hernández”, señalaba la prensa regional.

El tema es tan simple como este: Que un presidente, decía mi escrito, comete el desacierto, de repetir el mismo mensaje de Cospedal. Y por si era poco, ensalza a tres regidores cuya actividad política está sub-iúdice. El Senador se ha olvidado demasiado pronto de la palabra utilizada por el Congreso para calificar las supuestas persecuciones llevadas a cabo por policías, fiscales, jueces, periodistas y sobre todo el gobierno: “Delirante”. De esto, en su farragoso escrito no dice nada, no sabe, no contesta”.

Yo hablaba del presidente, en “políticos en mangas de camisa”, no sobre aspectos personales o familiares, sino aludiendo a sus desafortunadas declaraciones. Se equivoca el senador, cuando saca a colación, sin venir a cuento, a “compañeros de antaño, entre los que hoy se encuentran insignes catedráticos, y magníficos ex-rectores y ex-vicerrectores…, y cuyos nombres voy a omitir, deliberadamente, por respeto, por educación y por amistad” ¿Y por qué constituirá una falta de respeto citar el nombre de mis compañeros de antaño?

Lo que el senador no sabe es que, por mi parte, llevo con orgullo aquella “severa” formación. Si esos mandatarios imputados, -y tan torpemente defendidos-, hubieran recibido nuestras lecciones de “formación para la ciudadanía”, no habrían metido la mano en la caja, (supuestamente). Déjenme que recuerde al senador antes de acabar, que entre las gentes de derechas y las de izquierdas, -utilizo la terminología convencional-, hay una diferencia que considero importante: los primeros tienen una memoria familiar, los segundos colectiva.

Alguien mal intencionado, me decía ayer: ya te han dado un aviso. En esta Murcia profunda no puede decir uno lo que piensa y mucho menos escribirlo. Tal vez el piadoso senador sea un enviado de dios, para darme a tiempo este importante mensaje: Por qué no te callas, forastero.

P.D. Llama la atención que el senador Hernández corriera delante de profesores y sanitarios que se habían concentrado el día 22 de Diciembre de 2010, a las puertas de la Cámara de Comercio para interpelar al presidente por los “recortes”. Por fin el senador encontró sosiego, metiéndose en la iglesia de Sto Domingo, que afortunadamente estaba abierta a esas horas.

Después ya no se le ha visto, a pesar de que la gente estaba en la calle. Dentro de la Iglesia de Santo Domingo, como es obvio, se está más abrigado que en la calle, sobre todo cuando hace mal tiempo.

lunes, 24 de enero de 2011

NO PASARÁN

Me entero, por los medios, que los sindicalistas de Murcia pretendían pasar la manifestación el día 25 por la Gran Vía ¿Es que ignoran que allí vive el Presidente? Se prepara un recorrido alternativo, -siguen diciendo los medios-, por indicación del Tribunal Superior de Justicia, que tal vez decida el lunes que los manifestantes no puedan pasar por delante de la casa de Valcárcel. Estamos ante una propuesta ingeniosa y políticamente correcta, ¿se dice así? ¡No tendrán calles en el municipio estos alborotadores para "retozar"! A mí, ciudadano del mundo, me parece una medida exportable por democrática y constitucional: "jus utendi et abutendi". He estado en la FITUR, no es broma, y no se me había ocurrido "vender" para el turismo, esta idea.

Pero, una vez en Murcia, he decidido, por mi cuenta, poner en práctica un derecho que evidentemente tengo, a juzgar por lo que el ejecutivo murciano ha propuesto, es decir que la gente no puede pasar por cualquier calle, si van juntos y allí vive algún notable. En consonancia con este criterio que me parece genial, me atrevo a decir yo también, -aunque a lo más que he llegado es a presidente de escalera-, que por delante de mi casa, -en este momento calle Juan de Borbón- "no pasarán" ¿Te suena esto de "no pasarán"? Y mira si pasaron... Es verdad que mi casa es muy modesta, si la comparamos con la del Banco Exterior de España en la Gran Vía, pero es mi casa, y no me la regaló ningún concejal. Por lo tanto, estoy en mi derecho de decir que "por aquí no se pasa", a no ser de uno en uno, y sin apretujarse. Los autobuses sí; también los coches, camiones, motos..., y sobre todo el TRANVÍA, ese tranvía que no va a ninguna parte, y a lo más llegue algún día a las “nuevas condominas” ; pero es "la joya de la corona " de este alcalde, una vez que agotó el "agua para todos". Ese tranvía al que antes de su inauguración, ya todo el mundo le tiene miedo. "Un tranvía a prueba de sustos", titula La Opinión; un tranvía testigo conmigo, en la madrugada del Sábado 8 de Enero, de la desaparición de un hombre bueno, un artista solidario, perfeccionista, buena gente... Se llamaba Javier, y era profesor de Arte. Ahora me escriben sus hijos, ¿por qué a mí cuando quería olvidar?...

¿Sabes qué? Me han dado ganas de salir a la calle con una gran pancarta en todos los idiomas que dijera muy fuerte: por mi calle, -porque es mía-, puede pasar todo dios, caminando, en bicicleta, en manifestación, muy juntos...Todos, menos el Tranvía de un alcalde que en los momentos de tribulación, ni está ni se le espera.

Dime por qué calle he de pasar si me manifiesto. Soy "alérgico" a las manifestaciones, pero esta vez yo iré, aunque los alacranes me coman la sien. Puedo decir en mi descargo que nunca pegué a nadie, y que prometo no tirar huevos contra la casa del presidente.

José Buendía. Profesor universitario

Temporalmente: California. EE.UU