miércoles, 20 de septiembre de 2017



EL ALCALDE

Lo recordaré siempre, firme en sus principios, pero flexible en sus actuaciones; hablador y silencioso al mismo tiempo, con el brazo tendido a los ciudadanos y con la disciplina que conlleva pertenecer a una formación política. El balance final: un perdedor nato debido a su honradez y rectitud. Me refiero al mejor Alcalde de Murcia: José María Aroca. Presidió el Ayuntamiento durante la transición. Sabía dialogar y delegar, dos habilidades raras en los directivos de nuestro tiempo.
        
Pero las cosas han cambiado, y ahora nos gobierna otro alcalde, que cuenta con el apoyo de la Murcia profunda. El Alcalde, Ballesta, con una carrera política meteórica, ha creado un personaje con gran variedad de gestos, manejando un humanismo a contrapelo, versión inquietante de una ternura soterrada, o de un mutismo hostil, quién sabe qué.

Llevo caminando toda la semana, ligeramente absorto. De vez en cuando me interrogo, como conocedor de la psicología del comportamiento humano, ¿por qué el Alcalde no estuvo con los vecinos el día de la Romería de la Fuensanta?

Dió media vuelta antes de lo establecido, cuando vio que le esperaban los manifestantes por el soterramiento de las vías del tren ¿Tuvo miedo a que le aplaudieran? Y tomó una decisión:  Él por arriba, nosotros por debajo.

martes, 19 de septiembre de 2017


GRACIAS, GRACIAS, AMIGOS
 
Como sabéis, hoy 19 de Septiembre, ha sido mi cumpleaños. Ya soy un hombre de edad provecta, es decir viejo, improductivo y feo; en un mundo donde lo que cuenta es ser joven, bello y productivo. 
 
Pero para serenar mi estado de ánimo, hablo y escribo de Edad Psicológica en vez de Edad Cronológica. Es decir, viejo por fuera pero joven por dentro.
 
Llevo tiempo oyendo la misma música: “jubilación”. Como si de chicos horteras se tratara, son muchos los que hablan de jubilarse lo antes posible para “disfrutar”. Y ¿por qué no disfrutan haciendo algo útil, trabajando, creando, mejorando esta sociedad falta de modelos? 
 
Es verdad yo soy un pensionista, pero no jubilado. Pienso jubilarme el día antes de mi entierro. GRACIAS AMIGOS POR DESEARME AÑOS.

jueves, 14 de septiembre de 2017


Yo y los Perros


Escribo sobre el lamentable episodio del domingo , donde perdí "la izquierda".  Me refiero a la parte izquierda de mi cuerpo que quedó herida y mal herida. Fueron testigos unos afables y graciosos perros -que alguien abandonó- y que yo tengo semi-adoptados. Desde hace tres años acuden al Cortijo pidiendo alimentación y afecto. Ahora, quiero que comparezcan en calidad de testigos, porque así no pueden mentir; y que cuenten lo que pasó en realidad. Sé por el pastor que andan buscándome desde entonces y su estado de ánimo no es bueno.

Eran las cinco y media de la tarde   cuando  “yo y los perros” iniciábamos una carrera de velocidad en el paraje Cortijo Blanco del Valle de Guadalentín. Se trataba de correr 400 metros lisos, al son de las perdices que cantaban muy cerca. Yo, un hombre ingenuo de edad provecta, y ellos sin cumplir todavía los seis meses,  éramos los únicos competidores de tan singular carrera.

El terreno era relativamente llano, con algunas motas, y una vieja boquera de origen árabe. Antes de los cien metros, se acabó todo. Las imágenes que tengo son confusas: no hubo ningún tropiezo, ni resbalón, ni obstáculo que impidiese avanzar. Como si las piernas se hubiesen quedado muy atrás, sólo tenía conciencia de medio cuerpo tirado en el suelo, que intentaba incorporarse sin conseguirlo; y unos perros a mi derecha, esperando a su “amo” (¿se dice así). Ni idea de cómo se produjo el accidente. Estaba anocheciendo y no había nadie que prestara auxilio. Media hora, tres cuartos de hora, una hora…, no acierto a precisar el tiempo. Tenía heridas en la pierna izquierda, en la parte izquierda de la cara, en el ojo izquierdo, y una grave y dolorosa fractura de la cabeza del húmero izquierdo, como después pudo comprobarse. Fue un joven desempleado (¡qué cosas!) quien me llevó al hospital. Ahora estoy recibiendo abundantes cuidados de  quienes me quieren en exceso. Pero “mi izquierda” no funciona, y  apoyarme en la derecha, constituye un problema. Nunca fui de derechas.

Los perros, que viven en su habitat natural y vienen al cortijo a comer y a jugar, estuvieron conmigo todo el tiempo, a pesar de estar de noche. Cuando pude ponerme en pié, me acompañaron para pedir ayuda.

Hoy, día extraño y caluroso  de septiembre, meditaba yo en esos  juegos de la vida  en los que siempre perdí.  Le reñía a mi destino  por tanta y tanta treta, cuando de repente recordé los 400 metros lisos que aún quedan por correr.
P.D.  El día 4 nació un nuevo cachorro, hijo de Sola. Es unigénito y precioso. Le hemos puesto de nombre Moisés, (aunque yo le llamo Chiquitín) porque fue rescatado de las aguas como el personaje bíblico. Vino al mundo en circunstancias muy difíciles, y logramos salvarlo. Por estas circunstancias,  le tengo especial querencia.

lunes, 11 de septiembre de 2017



Karoshi

Hace algún tiempo, publiqué un artículo sobre la hibrys de los políticos, y tuvo su interés, según me dice una periodista desde Madrid. Ahora me piden algo parecido sobre Karoshi, como si yo fuera especialista en nombres exóticos.
El Karoshi -no sé si conoces el fenómeno- provoca que los trabajadores se suiciden (o mueran de forma no voluntaria) por un exceso de trabajo. He pensado que tal vez me puedas ayudar, amigo Fabio, por tu conocimiento sobre la vida y milagros de personas influyentes. Ya le he dicho a la periodista que en Murcia no hay karoshi; que aquí se vive como dios y que esta vez muy poco puedo aportar yo. Pero en nuevos correos me piden que diga..., ¡qué insistencia para que hable de algo que no interesa!

Busco karoshi por todo el territorio regional y casi no encuentro nada; a lo más los apuros de un ex-Alcalde con motivo de su dedicación a temas urbanísticos y a los papeles de una cátedra que le van a "regalar". Pero ¿es esto karoshi?, no me lo parece. Y, con  más cara que espaldas, dice que es feliz. 
Observo el comportamiento del que fuera "autor" del nuevo Aeropuerto, desde su Obra Pública, y tampoco veo karoshi por ninguna parte. Esto me tranquiliza, Ballesta no se suicida. 
El presidente de la patronal, los directores de las Cajas-Bancos de ahorros, el presidente del Real Murcia, el Rector de la Universidad, el “Cardenal” Mendoza etc., afortunadamente, no son víctimas de karoshi.

Únicamente, he encontrado indicios de este fenómeno japonés en el ex-presidente Garre que   trabaja en exceso fundando algo, y pidiendo "generosidad" a los  imputados, que son legión. En fin, que he tenido que salir de Murcia para entender el fenómeno. Rato, que apenas duerme; Aguirre, que apenas come; Rajoy, que apenas piensa; y una larga lista, son candidatos a karoshi, si no se toman medidas de urgencia. 

P.D
No pienses, querido Fabio, que estoy hablando de  un tema baladí. Mira Blesa, y otros casos de suicidio que se tapan. 


domingo, 10 de septiembre de 2017





Cuando los dioses quieren castigar a un pueblo, les mandan malos gobernantes.
Da vértigo ver la torpeza con la que el presidente del Gobierno aborda el problema más importante que tenemos los españoles en este momento.

Este hombre se parece cada vez más al Quijote. "No pene usted que no hay mal que cien años dure o tiempos vendrán que los actuales te parecerán el paraíso". Lleva razón porque peores tiempos ya los he pasado.  Cuanto peor, mejor”, ha dicho este “quijote” en su torpe contencioso con Cataluña.

A todo esto, me preguntas, amigo Fabio, si yo soy de derechas o de izquierdas.  Es una pregunta obscena, porque para ello hay que definir primero el qué,  e incluso el quién.

Yo había escrito en otro lugar, que ser de izquierdas es “compartir saberes y riquezas”. Era una forma de eliminar de un plumazo a todos los que utilizan el poder para enriquecerse o para someter.

Pero ¿quién da los títulos de “izquierdas? Son ellos mismos. Se autoproclaman así, sin ningún pudor. R, O, T, S, G, P, C… -todo un nido de mediocres- han sido investidos como honorables de izquierdas. Pero todos sabemos que son auténticos trepas. Basta observar para qué han utilizado los cargos.  Por eso aplico en el análisis de estos “meapilas”, todo lo que entraña el compartir saberes y riquezas.

Que si soy de izquierdas?  No lo sé, y nunca me he ocupado de aplicarme esas categorías tan manoseadas. Solo puedo decirte, querido Fabio, que modestamente trato de definir cada día mi maltrecha identidad, estorbado por una serie de impresentables que se proclaman de izquierdas.