lunes, 24 de enero de 2011

NO PASARÁN

Me entero, por los medios, que los sindicalistas de Murcia pretendían pasar la manifestación el día 25 por la Gran Vía ¿Es que ignoran que allí vive el Presidente? Se prepara un recorrido alternativo, -siguen diciendo los medios-, por indicación del Tribunal Superior de Justicia, que tal vez decida el lunes que los manifestantes no puedan pasar por delante de la casa de Valcárcel. Estamos ante una propuesta ingeniosa y políticamente correcta, ¿se dice así? ¡No tendrán calles en el municipio estos alborotadores para "retozar"! A mí, ciudadano del mundo, me parece una medida exportable por democrática y constitucional: "jus utendi et abutendi". He estado en la FITUR, no es broma, y no se me había ocurrido "vender" para el turismo, esta idea.

Pero, una vez en Murcia, he decidido, por mi cuenta, poner en práctica un derecho que evidentemente tengo, a juzgar por lo que el ejecutivo murciano ha propuesto, es decir que la gente no puede pasar por cualquier calle, si van juntos y allí vive algún notable. En consonancia con este criterio que me parece genial, me atrevo a decir yo también, -aunque a lo más que he llegado es a presidente de escalera-, que por delante de mi casa, -en este momento calle Juan de Borbón- "no pasarán" ¿Te suena esto de "no pasarán"? Y mira si pasaron... Es verdad que mi casa es muy modesta, si la comparamos con la del Banco Exterior de España en la Gran Vía, pero es mi casa, y no me la regaló ningún concejal. Por lo tanto, estoy en mi derecho de decir que "por aquí no se pasa", a no ser de uno en uno, y sin apretujarse. Los autobuses sí; también los coches, camiones, motos..., y sobre todo el TRANVÍA, ese tranvía que no va a ninguna parte, y a lo más llegue algún día a las “nuevas condominas” ; pero es "la joya de la corona " de este alcalde, una vez que agotó el "agua para todos". Ese tranvía al que antes de su inauguración, ya todo el mundo le tiene miedo. "Un tranvía a prueba de sustos", titula La Opinión; un tranvía testigo conmigo, en la madrugada del Sábado 8 de Enero, de la desaparición de un hombre bueno, un artista solidario, perfeccionista, buena gente... Se llamaba Javier, y era profesor de Arte. Ahora me escriben sus hijos, ¿por qué a mí cuando quería olvidar?...

¿Sabes qué? Me han dado ganas de salir a la calle con una gran pancarta en todos los idiomas que dijera muy fuerte: por mi calle, -porque es mía-, puede pasar todo dios, caminando, en bicicleta, en manifestación, muy juntos...Todos, menos el Tranvía de un alcalde que en los momentos de tribulación, ni está ni se le espera.

Dime por qué calle he de pasar si me manifiesto. Soy "alérgico" a las manifestaciones, pero esta vez yo iré, aunque los alacranes me coman la sien. Puedo decir en mi descargo que nunca pegué a nadie, y que prometo no tirar huevos contra la casa del presidente.

José Buendía. Profesor universitario

Temporalmente: California. EE.UU


miércoles, 12 de enero de 2011

¿CÓMO SE VESTIRÁ HOY?

Napoleón Bonaparte durante sus batallas, usaba camisa de color rojo. Pensaba que si era herido, no se notaría su sangre y los soldados seguirían luchando sin temor. Doscientos años más tarde, el rector de Obras Públicas utiliza siempre el azul-marino. Se sitúa así más cerca de Catalina la Grande.

Tal vez no sabe si es, o si no es; y sin embargo decide cada día sobre los “recortes-sin-recortes”. Es un experto en gastar dinero, como puso de manifiesto durante la presidencia de la institución universitaria. La situación en que dejó las arcas a su sucesor, fue todo un poema. No es extraño, por tanto, que ahora se resista a aceptar recortes en “su” presupuesto.

Pese a la situación calamitosa de las cuentas de la Administración regional, pretende ahora licitar tres nuevas autovías, con un presupuesto de 800 millones de euros ¿Hay alguien que dé más? En tiempos de crisis, lo mejor es endeudarse, ¡que sabrán esos manifestantes, lo que hay que hacer con los cuartos de la gente!

“El Gobierno de Murcia no es vasallo de nadie” dijo en sus declaraciones a la prensa. Hablaba del “vasallaje” que supuestamente impone el gobierno de la nación. Murcia, por tanto, con un nuevo Antonette Gálvez, vuelve al Cantonalismo.

Dicen que la frase más utilizada, -por el más leal de los consejeros que en el mundo han sido-, es presidente”. “Sí, presidente”, “mira presidente”, “muy bien presidente”… Pero ¿dónde estará esta tarde el consejero Ballesta?; y sobre todo ¿cómo irá vestido?

Cuando miles de murcianos salgan a la calle (salgamos), pidiendo transparencia en las cuentas públicas, ¿dónde se va a meter, para “que no se diga, que no se sepa, que no se note”?

Y, como queda dicho, en sus “batallas presupuestarias”, siempre viste de azul-marino. Es el color que mejor expresa el vasallaje.


domingo, 9 de enero de 2011

MALDITO TRANVÍA

Muere el profesor Javier López Navarro en un accidente en el centro de la ciudad de Murcia.

Hace algún tiempo, un periodista escribía una columna con el título “no existen ya los accidentes de tráfico”. El periodista con un estilo punzante y socarrón se refería a un tal Lucas que tenía el atrevimiento de conducir “sin descansar, sin comer y casi sin repostar”, por lo que gozaba de una aura de infalibilidad al volante. El chaufeur Lucas conducía nada más y nada menos que el coche del entonces consejero de Sanidad Marqués, “si Vd. quiere llegar a tiempo, déjeme a mí...”, solía decir.

Creo que si nos paramos a pensar en las muertes que el tráfico nos aporta sobre todo cada fin de semana, se habría prestado más atención a la seguridad y menos a la velocidad. Pero ¡estamos en la cultura del automóvil!, como en otra época existió la cultura del bisonte; y todos hemos asumido ya, como algo obvio, que la civilización del coche comporta un determinado número de muertes.

Ayer, después de presenciar el accidente en el que murió el profesor Javier López Navarro, en el centro de Murcia, minutos antes de las doce de la noche, volví a recordar al periodista y a los amigos de esta ciudad con sus atascos y sus accidentes. No se me va de la cabeza. Es increíble que en el centro de Murcia, un ciudadano prudente, acabe siendo víctima de la temeridad e irresponsabilidad de otros.

Todavía estoy poseído por el agudo escalofrío que me sigue produciendo el hecho. He prestado, por lo tanto, un interés relativo a todo lo que ha pasado en un fin de semana en el que el Deportivo jugaba con el Barcelona, los profesores preparan paros intermitentes como medida de protesta contra la Comunidad Autónoma, y el tranvía de Murcia sigue con su viaje interminable hacia ninguna parte.

Pero ¿quién es el responsable de lo ocurrido?, ¿el exceso de velocidad del vehículo “agresor”?, ¿la distracción de un conductor novel?, ¿la confusión que está produciendo aún las obras del tranvía? Creo que al menos estos tres factores han sido determinantes en el accidente.

El accidente de tráfico nos toca a todos de alguna forma, no sólo a los vecinos de la Flota. Mientras la nueva tecnología anuncia en un futuro inmediato que el coche de cada uno será “inteligente”, provisto de ordenador que pueda sugerir el mejor itinerario, la distancia de los otros coches, impedir ir demasiado rápido o hacer un adelantamiento indebido etc., yo me sumo a quienes propugnan que hay que mejorar el transporte público, como forma de dejar el coche en casa si se quiere llegar pronto y seguro. Además no es estético que la ciudad se convierta, como ha ocurrido durante estas fiestas, en un atasco, llegando a ocupar el coche un espacio y sobre todo un estatus que sólo corresponde a la categoría de ciudadano.

En este sentido, el tranvía, -de dudosa utilidad y de incierta rentabilidad-, está produciendo en algunos ciudadanos malestar. Durante estos días, con su puesta a punto, los vecinos están viendo cómo los semáforos funcionan a las órdenes de los convoyes, y cómo se llevan a cabo cambios todos los días. Esto se nota en el tráfico de la ciudad, y en el estrés de los conductores. Conducir por la misma avenida, resulta peligroso.

No sé si alguno de vosotros conocisteis a Javier o a su familia. Sí sé que durará mucho tiempo su recuerdo en algunos de nosotros, y tal vez provoque cambios en la organización lamentable del tráfico en la ciudad de Murcia. Como contrapunto, las vías del tranvía sirvieron, durante demasiado tiempo en la madrugada del Sábado, para dar soporte al cuerpo sin vida de un hombre de bien: artista, amante de la perfección, solidario, buena gente. Su generosidad cautivó a muchos.

Cuando ya abandonábamos aquel lugar, escuché con emoción a una mujer del barrio, Fuensanta, decir -tal vez injustamente-: “Maldito Tranvía”.

viernes, 7 de enero de 2011

¿Hacia dónde vamos?

Los “líderes” sindicales de Murcia a ninguna parte, sobre todo si siguen dando vueltas con la misma manifestación, con el mismo recorrido, con las mismas voces, con los mismos... Sólo ha cambiado la petición de dimisión, que ahora algunos la hacen extensiva a Zapatero, por torpeza de quienes deberían ser más cautos.

Pero si actúan de otra forma, conseguirán que Valcárcel acceda a hablar con ellos, y a partir de ahí se abre otra fase que puede ser muy interesante. El próximo día 12, martes, se pretende que grupos de manifestantes lleven a cabo acciones más contundentes. Son bastantes los que piensan en un encierro en una institución. Y a partir del día 13 iniciar una huelga en los sectores docente y sanitario.

No cabe la menor duda que el presidente Valcárcel, si esto se produce, recibirá a los manifestantes el día 13 de Enero. A partir de ahí, se abre una nueva fase…

Somos bastantes los que propugnamos la acción directa. Algo parecido a lo que hicimos cuando el yacimiento arqueológico de san Esteban. Es necesario ir más allá ¿A dónde? No muy lejos, o tal vez sí, según se mire. En mi modesta opinión ya no se trata sólo de reajustes económicos, sino de dignidad.

Pero además, creo que si se hace bien, el gobierno regional tiene que dimitir, no tanto por lo que hace, sino sobre todo cómo lo hace. En este momento debe ser nuestro principal objetivo.

Hay situaciones en las que no tenemos más remedio que reaccionar; y la más importante es cuando quien gobierna pierde la dignidad y la decencia.

Queremos que cunda en la gente la idea de que el miércoles hay que hacer algo diferente, y más eficaz.

miércoles, 5 de enero de 2011

EL BESO ES MÁS DULCE CON HUMO

Si decides no fumar, sólo se me ocurre compadecerte, decía mi abuelo. Y así voy yo por la vida, provocando compasión. Aunque cada día somos más los dignos de compasión. Ya ni Felipe González, Peces Barba, Rodrigo Rato, o el ex-ministro Solbes fuman. Sólo se dejó fumar José María Aznar por influencia de Bush, y no faltó quien criticara aquel gesto. En pocos años hemos pasado de percibir al fumador como un modelo de convivencia que distribuye generosamente su objeto de placer, a considerarlo como un propagador de sustancias nocivas que ponen en peligro la salud de su entorno.

Le debo al cigarro un incremento de mi capacidad de trabajo y un mayor dominio de mí mismo. Lo que más echamos de menos los valientes que hemos dejado el tabaco, no es el sabor, sino el gesto. Ese aplomo que da el sujetar un cigarrillo con la punta de los dedos, esa desenvoltura aparente, y esa elegancia a la silueta por este objeto son innegables. Rubio, negro o bermejo, como el cabello de una mujer. Objeto moderno, sin el que algunos gestos quedarían inacabados. Versión contemporánea del abanico, del ridículo, del monedero, del bastón.

Pero ¿no era cosa de hombres? Es mi rubio más fiel, dice Verónica. Quince pitillos al día a sus 17 años hacen que se sienta bien. El suyo no es un caso aislado: de cinco amigas, cuatro fuman más de doce cigarrillos al día. El tabaco en nuestro país ha pasado a ocupar el apartado íntimo de cosas de chicas. Son ellas las que fuman más, y además lo hacen antes. Las adolescentes ansían parecer adultas y para ellas ser adultas equivale a ser fumadoras, según los spots que relacionan su imagen con el tabaco.

“Con humo no hay beso”, dice una frase publicitaria contra el tabaquismo. Pero Verónica rompe mis esquemas cuando me habla de que el beso es más dulce con humo. Y además añade: pruébalo y verás. Efectivamente lo es. El deseo de un beso que viniendo de un fumador sabe forzosamente a humo. Por algo el Papa Urbano VIII amenazaba de excomunión a los fumadores.

Se comprende mejor que la adicción al tabaco no sea el atributo de una estructura psíquica particular. El psicótico consumirá su vida al compás de su cigarrillo, consumiéndose junto al fuego de un significante vuelto real para él. El neurótico obsesivo quedará satisfecho con los rituales que le concede un pitillo. El fóbico lo elegirá como pantalla protectora ante cualquier situación a evitar. La insatisfacción de un histérico le llevará a esgrimirlo, en la punta de una boquilla…, objeto de deseo, de amor, de repulsión, de disfrute, de envidia, de solicitud, complemento de nuestro cuerpo; él puede poner música implícita a nuestro nombre. El humo del cigarro no es un humo cualquiera.

Pero, si “con humo no hay beso”, sólo se me ocurre compadecerte si fumas. Los más largos besos de los jóvenes de hoy, y los más bellos espasmos de las adolescentes, no tienen por qué dejar siempre olor a humo ¿O sí?

sábado, 1 de enero de 2011

He perdido un amigo

No es fácil saber por qué se pierde el trato con los amigos. En ocasiones se produjo un conflicto o una diferencia de aficiones o formas de pensar; y otras no existió nunca la amistad sino un interés muy "desinteresado".

Por mi parte, acabo de hacer recuento de los amigos que aún tengo, y no estoy tan mal. La cuenta de resultados arroja la cantidad de 17, amigos en los buenos y en los malos momentos. Perdí algunos por el camino, -por mi mala cabeza, asumía riesgos innecesarios y esto no ofrece disfrute alguno a los agregados; además hubo quien le tuvo miedo a posibles sanciones administrativas por andar con malas compañías-, pero gané otros. Ahora soy afortunado porque guardo amigos de reserva, y también tengo algunos de crianza; lo mismo que me ocurre con el aceite y el vino.

A los amigos, los prefiero viejos, me siento más a gusto. Junto a un amigo de la adolescencia, seguimos siendo, en cierto modo, adolescentes, chicos con hipotecas, muchachos con estrés laboral, pero jóvenes al fin y al cabo. El tiempo ha pasado y se ha detenido al mismo tiempo gracias a los recuerdos comunes; permanecen aún los instantes de risa, la experiencia inolvidable de compartirlo todo sin nada a cambio. Una amistad de calidad es un tesoro transparente y único, sin el cual la vida sería menos segura y menos divertida.

La amistad es también un sentimiento de nobleza. Con un amigo no se firman compromisos, ni se levantan actas. Dicen los expertos que un dato para detectar la inteligencia emocional de alguien es su capacidad para conservar amigos. Parece por tanto que no abundan en nuestra sociedad personas inteligentes. En mi caso, la inteligencia debe ser modesta, porque he perdido un amigo como se pierde el tiempo, porque estaba de dios o porque acaso las condiciones de vida o de trabajo no daban para más. He perdido un amigo con ese mismo gesto con que se pierde un mundo. Las cosas que nadie rompe se rompieron.

Después de haber saboreado el placer de la amistad durante largos años, me he dado cuenta que, los amigos de hoy, con frecuencia, suelen ser los enemigos de mañana. Cuando se trabaja en la Administración pública, uno se acomoda a la presencia constante de trepas, y a los amigos que uno sabe que no lo son.

Cuatro cosas tiene el hombre, decía Machado, que no sirven en la mar, ancla, gobernalle y remos y miedo de naufragar. Yo he aprendido a vivir al borde de la vida, y ahora sólo necesito a nadie. Si acaso un pedazo de Dios y una manzana. Permíteme, ¡oh! Apolo, gozar de lo que tengo, conservar mi salud y mi cabeza, y que pueda a mi edad, tocar aún la lira.

No es fácil quitarse la adicción a escribir, que esto significa para mí tocar la lira. No es fácil quitarse el vicio de ver la realidad, y si no escribes no tienes un escudo con que protegerte de ella. No es fácil tampoco dejar de beber el veneno malevo de la amistad. Y ¿para qué escribir sobre un amigo que no lo es, y tal vez no lo fue nunca?